Primera | Celta 3 - Mallorca 1

Jesulinho engrasó la máquina celeste

Marcó dos goles, el primero espectacular por la mismísima escuadra

Quique Rubio
Redacción de AS
Actualizado a

La Historia se repite en Balaídos. El Mallorca visitó ayer al Celta por decimotercera vez en su historia y como en anteriores ocasiones tuvo que regresar a la Isla sin conseguir la victoria. Y es que en ningún momento los hombres de Manzano dieron motivos para pensar que se podían llevar el partido. Porque el conjunto celeste se volvió a mostrar intratable en casa. Firmes en defensa, con mucha movilidad en el centro del campo y calidad, sobre todo mucho calidad.

Noticias relacionadas

La Máquina viguesa comienza a carburar con un nuevo maquinista en el banquillo, Miguel Ángel Lotina, que ha dotado al equipo de una mayor seguridad atrás y está explotando a la perfección las jugadas a balón parado. Eso, unido a la calidad de sus jugadores de ataque, hacen que el Celta se presente como un firme candidato a Europa, la Champions y quien sabe si al título, que soñar es gratis. Pero volvamos al partido. Los primeros minutos fueron de un constante ir y venir en una y otra área. Catanha avisó por dos ocasiones y lo mismo hicieron Ibagaza y Pandiani. Pero fue el cangrejo el que adelantó a su equipo en el marcador, cómo no, con un certero cabezazo. El brasileño se reencontró con el gol después de no marcar en Liga desde el pasado 30 de marzo. A partir de ahí el partido se tiñó de celeste y llegó el tanto de Jesuli. El sevillano recogió un balón suelto en el pico del área, amagó el centro y como quien no quiere la cosa colocó la pelota en la mismísima escuadra. Un tanto al que el celeste nos está acostumbrando en las últimas campañas ya que no es el primero que consigue de esta forma. En definitiva, un golazo de pañuelos y vuelta al ruedo. Quedaban cinco minutos para el final de la primera parte y el Mallorca rezaba para que llegase pronto el descanso, aclarar las ideas e intentar dar la vuelta a un marcador complicado.

La segunda mitad comenzó igual o peor para los intereses rojillos. El Celta quería dejar el partido sentenciado y oportunidades tuvieron para ello. Catanha, Jesuli, otra vez Catanha, Mostovoi al palo... pero el tercero no llegaba. Y de tanto perdonar, el Mallorca se creció y consiguió acortar el marcador con un gol de Niño. Se podía empañar el buen trabajo vigués en los últimos minutos, pero apareció Mostovoi, vio a Jesuli y éste dejó el partido visto para sentencia. Después el celeste fue expulsado por celebrar el gol con la afición en la grada, cosas del reglamento.

Te recomendamos en Polideportivo