Los paparazzi acosan a Milene y a Ronaldo

Ronaldo se siente acosado por la prensa del corazón. El brasileño quiere hacer una vida normal cuanto antes, pero en las últimas 24 horas no le han dejado. Desde que llegó a Madrid siempre le siguen dos o tres coches de paparazzi, pero ayer eso se triplicó con la llegada de su esposa Milene Domingues. Incluso hay fotógrafos permanentes en su casa, a la que se mudó el pasado viernes.
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El astro brasileño aprovechó la mañana para visitar a niños enfermos en el hospital San Rafael de Madrid. Luego recogió a su esposa Milene y a su hijo Ronald y se los llevó a comer con unos amigos al Asador Donostiarra. Tal fue el lío que se montó a las puertas del restaurante que el jugador pidió salir por otra puerta para no sentirse acosado. Se enfadó un poco y tuvo que salir por las oficinas del restaurante aunque eso no evitó que el delantero fuera seguido por los fotógrafos.
Se encerró en su casa por la tarde, con Petrone recogió sus últimas pertenencias en el hotel donde ha vivido las últimas dos semanas y vio a sus compañeros en casa de su amigo Flavio. Disfrutó del partido sin que nadie le molestara.