Comienza la Liga de las promesas
Tiago Splitter, los hermanos Urtasun, Boccia y muchos otros jóvenes valores potencian una gran competición que sirve ya de referencia internacional.

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Echó a andar la LEB, la competición de clubes más madrugadora. La segunda categoría del baloncesto español no para de crecer, tanto en seguimiento como en calidad. En su séptimo año de existencia 16 equipos volverán a luchar para ascender a la ACB. Cinco clubes son novedad: Gijón, Cantabria Lobos (descendidos de la ACB), Tarragona, Bilbao (ascendidos de la LEB 2) y el mítico CAI Zaragoza, club recién creado con idéntico nombre que su antecesor. Junto a ellos otros con pedigrí y gran potencial: León, Etosa Murcia, Tenerife, Ourense... Los dos últimos jugarán además en Europa, en la Copa de Campeones de la FIBA, simultaneando viajes y competiciones.
En la LEB hay jugadores con marchamo de estrella. Especial atención a los jóvenes valores de la cantera española, muchos de ellos internacionales en categorías inferiores como Álex y Txemi Urtasun, Cortaberría, Rodrigo San Miguel... Su objetivo, y el de otros no tan jóvenes, es seguir los pasos de Albert Miralles. El año pasado en la LEB y este en el Kinder Bolonia, finalista de la Euroliga. Vaya pelotazo. Pero hay más triunfadores con pasado LEB. Larry Lewis, por ejemplo, la apuesta del Aunacable Canarias tras acariciar el ascenso con el Tenerife. Federico Kammerichs, del Ourense al Pamesa, previo paso por el draft de la NBA, elegido con el número 51 por los Portland Trail Blazers. El base ex madridista Roberto Núñez, que cumplió con nota en la dirección del León, se ha marchado como Miralles a la Lega. Jugará en el Fabriano. La LEB se expande y exporta jugadores. Los hay también que triunfan y se quedan. Es el caso del argentino Leo Gutiérrez, del Drac Inca, que paseará orgulloso la medalla de plata conseguida en el Mundial de Indianápolis.