Sevilla y olé
Dinamitó la carrera en Sierra Nevada y ahora aventaja en la general a Beloki (36s), Heras (57s) y Casero (1:26). Zarrabeitia, nuevo líder. Y hoy, La Pandera

Nunca te mires en un espejo si no estás seguro de lo que te vas a encontrar. Esto, que vale para una mañana de resaca, es lo que debieron pensar todos los favoritos cuando se escapó Sevilla, el niño, Joselito, dejarle, habrá ido a por el pan.
Pero no, no era el pan. Sevilla se iba a por la Vuelta, empeñado en despejar todas las dudas de los que dudamos un poquito. Era una forma de demostrar y demostrarse; también un modo de corresponder a la afición, que lo prefiere antes que a cualquier ciclista porque es una mezcla de Butragueño y Marisol.
Ayer Sevilla fue valiente y los demás no. Ni siquiera diré que tiene la Vuelta encarrilada (queda un mundo) pero recibió un premio muy justo. En la etapa aventajó a todos los favoritos: Mancebo (a 48 segundos), Casagrande, Beloki y Simoni (a 51), Heras (a 58) y Casero (a 1:02).
Fue un fabuloso golpe de estado del Kelme, que también mete en la pomada a Aitor González, sexto en el Giro, gran contrarrelojista y apañado escalador. Y no es un palmero, es un candidato.
Como sucede después de unas elecciones, al final, todos creyeron haber ganado. Lo creyó la ONCE, que ahora es líder con Zarrabeitia (enganchado a una fuga), pero que sin embargo vio flaquear a su jefe natural, Beloki.
Pensó igual el ibanesto, que fue quien empezó la pelea y mantiene a Mancebo en la trinchera, pero que perdió a Mercado. Y también el Coast, que entregó con Casero lo que ganó con Escartín. Es hasta probable que hasta se engañe el US Postal, que pinchó con Heras y despatarró a Rubiera.
Pero la verdad es que, además del Kelme, los únicos que ganaron fueron el Saeco, que aún tiene dos balas (Simoni y Di Luca), y el Euskaltel, que quizá asista a la puesta de largo de Zubeldia y Mayo. Tampoco me olvido de Trentin, ganador de la etapa tras parasitar el generoso esfuerzo de García Casas.
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Resultó una jornada maravillosa (e inesperada) en vísperas de un día sensacional. Porque hoy se sube La Pandera, puerto inédito con rampas del 15% y que algunos comparan con El Angliru. Y no exageran: la pendiente media del gigante asturiano es del 9,6%; el muro que se escalará esta tarde promedia el 8,1.
Aquí no está Armstrong y aquí puede pasar de todo porque todos son humanos y con fuerzas parecidas. Será una espléndida revolución con televisión en directo. Esto es lo bueno que tiene la Vuelta: todos enanitos e iguales, todos pobres e iguales. No es el glamuroso Tour, lo sé, pero ayer me sedujeron con una ensalada con croutons y cuando me aprestaba a devorar tan exquisito plato descubrí que los croutons son picatostes. Viva la Vuelta.