¿Argentinos, italianos o españoles?
Fue una lástima que España no se enfrentara a Argentina en el Mundobasket. Aparte de porque los técnicos dicen que fueron las dos selecciones que mejor juego desplegaron, porque hubiera sido un desafío entre los jugadores españoles contra el campeón de la ACB, pues en la plantilla del Tau actuaron la pasada temporada hasta cinco jugadores con los que Argentina estuvo a punto de proclamarse campeona del mundo. Curioso hubiese resultado ese teórico España-Tau, en el que los Navarro y compañía reivindicaran el protagonismo que les quita tanto extranjero en la liga ACB.
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Y es que esta liga tan generosa que nos permite tener entre nosotros a media plantilla de los subcampeones del mundo, también es un coladero merced a los pasaportes de conveniencia. Por eso Oberto, Sconochini, Nocioni, Fernández y Scola no juegan en el Tau como argentinos, sino que los cuatro primeros lo hacen como italianos, pese a que jamás jugaron en Italia, y el último como español, igual que lo hizo Lucas Victoriano en el Lleida. Bienvenidos estos buenos jugadores con esos pasaportes comunitarios, pero lo malo es que por esa puerta también se cuela mucha mediocridad.
Las reglas del baloncesto, como las del fútbol, permiten a los jugadores mercadear con los clubes, pero no con los países, una vez que han sido internacionales, y por eso toda esa legión argentina pudo jugar el Mundobasket con su selección de origen. No es mala norma. Si el atletismo hiciera lo mismo se evitarían casos como los de Niurka Montalvo o Glory Alozie, quienes no podían competir por España hasta pasados cuatro años de su nacionalización, salvo permiso de su país de nacimiento, lo que le costó a la primera no ir a los Juegos de Sydney, y a la segunda, perder la medalla indoor.
