Pecado de irreverencia
Me cae bien Imbroda, así que antes de empezar el Mundobasket visité a San Estricto, patrón de los imposibles, para echarle una manita. Transcribo el diálogo:
Pido un milagrito para que España gane medalla de oro en Indianápolis.
De acuerdo. Pero ha de cumplir unas exigencias mínimas.
¿Cuáles?
Primero ha de darle dos palizas a Rusia en la preparación.
¡Arrea!
Y de sus nueve partidos en el Mundial ha de ganar siete, incluyendo los de Yugoslavia y Estados Unidos.
Noticias relacionadas
¿Sabes que te digo? Que gracias por nada, tío. Con esas premisas no necesitamos ayuda. Somos campeones seguro.
El asunto queda claro, Javier. No hace falta que te comas el coco intentando aclarar el misterio. Ha sido culpa mía. Pecado de irreverencia. A cambio de eso reconoceré tu derecho, más que legítimo, a querer mantener el cargo de seleccionador. Particularmente soy contrario a la idea. Dirigir al Real Madrid y al equipo nacional me parece carga excesiva, pero si tu cuerpo aguanta y las partes implicadas están de acuerdo, adelante con la experiencia. En principio la normativa de la ACB prohíbe simultanear cargos, y lo considero juicioso, pero se vislumbran agravios comparativos. Si jugadores y directivos pueden, ¿por qué no los entrenadores?
