Españolazo
España infligió la tercera derrota del torneo a Estados Unidos. Los americanos tuvieron una ventaja de 16 puntos. El equipo de Imbroda entra en la hitoria

Ni diez personas quedaban en el Conseco Fieldhouse cuando una imponente montaña de músculos de ébano brillante se echaba a llorar en el hombro de un americanote blanco con aspecto de burgués adinerado: Ben Wallace, el apabullante center de los Detroit Pistons, el tercer reboteador de la NBA, sólo podía encontrar consuelo en las palabras de Rick Carlisle, su entrenador en los Pistons, ex jugador de los Celtics.
"Ha sido tan duro, coach", decía BW a Carlisle: así quedó la NBA, hecha un valle de lágrimas, después de que España, en la madrugada del domingo, enterrara los restos de su arrogancia en un ataúd de plomo.
Ayer, una madrugada de septiembre de 2002, Gasol, Navarro, Garbajosa y el resto de la selección española, creyó en el triunfo en el último (??) día de Imbroda los americanos daban motivos, pese a ir por debajo 50-40 en el descanso (triple de Pierce sobre la bocina), 69-56 a comienzos del último cuarto... y 71-59 en el minuto 34. La zona 1-2-2 de Imbroda no compensaba los altibajos de Gasol y los problemas de España contra la defensa estadounidense.
Ese 71-59 fue el testamento de la lastimosa selección de Estados Unidos que en los últimos cinco minutos anotó... dos tiros libres de Michael Finley, y en secuencias diferenciadas. Parcial de los últimos seis minutos: 4-22, justo cuando la vibración de Imbroda se transmitió como un rayo a unos jugadores que, de repente, se vieron ante la victoria. Leni Riefenstahl lo hubiera titulado: "El triunfo de la voluntad".
Noticias relacionadas
En la última carga, Navarro cargó con la dirección y la anotación, ante los estupefactos jugadores de George Karl, que tiraban al segundo o tercer pase: a 1:36, España empató a 75, tiro libre de Paraíso. A un minuto del final, sendos tiros libres de Gasol valieron el 75-77. De vuelta, Pau falló otros dos tiros de personal, pero Michael Finley no acertó con un triple. Otros dos puntitos de La Bomba Navarro desde la línea de la misericordia establecieron una diferencia insalvable. España era quinta y la NBA saboreaba los placeres del infierno y el descrédito.
Shaquille ONeal y Kobe Bryant no pueden arreglar América: ellos son los verdaderos monstruitos del ególatra y maníaco star system que tiene a la NBA como la tiene y ni siquiera se molestarían en plantearse lo que se han planteado Michael Finley o el pobre Ben Wallace. Y cuando Wallace lloraba sobre el hombro de su entrenador en los Pistons, Rick Carlisle, los jugadores españoles tomaban el centro de Indianápolis, entre las calles Maryland e Illinois: faltaban las almas gemelas, Gasol y Navarro. Pensaban en la NBA...