Prohibido empujar en la Vuelta
Como amante del ciclismo y partiendo de un profundo respeto hacia los corredores, quisiera aportar estas líneas:
¡Atención aficionados!: ¡prohibido empujar! Dejad que los ciclistas suban por sus propios medios el asturianín L'Angliru. ¡Manteneos firmes! No os ablandéis a los agónicos gritos de ¡empujad! Os resultará muy duro no saltar al asfalto para dar, por misericordia, un empujón que les permita seguir unos metros más a aquellas decenas de desencajados corredores al borde de la extenuación. Vais a ver un espectáculo pero no debéis tomar parte en él.
Si lo hacéis, puede que cabreéis e incluso os llevéis un guantazo de uno de esos mocetones de dos metros con boina, pantalón de loneta verde oliva y botas de media caña encargados de proteger a los ciclistas de las hordas de incontrolados cicloturistas.
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Manteneos al margen. Dejad que la etapa siga su curso y sed consecuentes con sus seguidores. Tampoco empujéis a los numerosos vehículos que quedan atascados con los embragues abrasados ni pongáis peñascos de pizarra bajo sus ruedas. Así podréis comprobar que los frenos no son capaces por si solos de impedir que retrocedan.
Tampoco levantéis del suelo a esas motocicletas de 200 y 300 kg que queden tumbadas en el asfalto, incapaces de mantener el equilibrio prácticamente paradas. Dejad que lleguen hasta donde sus motores digan ¡basta!, y que los sufridos esforzados pasen si pueden o no, obligados a echar pie a tierra, y a ver si son capaces de volver a montar sobre sus máquinas. Después de ver lo que hayáis visto sin intervenir para nada, pensad y analizad fríamente: ¿es esto deporte?