La Vuelta vuelve a encontrar enemigos
Simoni, Casagrande y Savoldelli serán rivales de hasta ocho españoles con opciones de ganar una carrera que se presenta totalmente apasionante

Se me tumben que les voy a hacer un breve psicoanálisis (y gratis, que paga el AS). Llegados a este punto, y aunque ustedes no lo saben, su moderada alegría sabatina se debe, no a la boda de la hija del presidente, sino al comienzo de la Vuelta a España; por mil razones: unas inconscientes (las rutinas nos sirven para ordenar nuestro mundo), otras sentimentales (los viejos tiempos, las carreras de chapas), y otras terapéuticas, llamadas a aliviar las más terribles pesadillas que asaltan nuestras siestas (Parada y el extinto pianista Sebastian).
Y aunque nos divierte el regreso del ciclismo, (Ronaldo está bien, pero desde pequeños nos enseñaron que había que comer de todo), tenemos ciertos complejos con la Vuelta.
Decimos que faltan rivales extranjeros, pero lo que echamos en falta son tipos a los que estrellarles la tarta en la cara, a ser posible el último día, como el infeliz escocés Robert Millar (el del pendiente), derrotado por Perico en el 85. Porque cuando los extranjeros dominan (Rominger, Zülle...) no los consideramos de primera fila, y cuando sí lo son, lamentamos que nos ganen fácilmente (Hinault, Ullrich...).
Y cuando el año pasado quisimos vender una sanguinaria lucha entre hermanos surgieron, cielos, Casero y Sevilla, los dos tan majos, que imposible saber a quién querías más. Y nos pasamos media Vuelta entre el que se besen ellos o los beso yo.
Pues bien, prepárense a disfrutar, no más quejas, que la Vuelta que hoy comienza lo tiene todo. Para empezar hasta ocho españoles con serias opciones de ganar (y por este orden): Beloki, Heras, Sevilla, Casero, Mancebo, Igor, Mercado y Gárate. Y la buena noticia es que es imposible quererlos a todos igual.
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Además de Botero (naturalizado), para darle más emoción al asunto hay dos extranjeros que vienen en serio y malditos: Simoni y Casagrande. Los dos expulsados del último Giro. Simoni por comer caramelos peruanos que contenían cocaína (debió ingerir 50 kilos, el muy goloso) y Casagrande por embestir a otro ciclista cual Victorino. Junto a ellos estará Savoldelli, el Halcón, al final ganador sorpresa del Giro.
Como ven, no miento: hay partido. Y por si fuera poco, en las etapas que se resuelvan al sprint se partirán la cara Freire, Zabel y Cipollini, que amagó con irse pero que se queda, son tipos raros los guapos. Todo esto esparcido por un recorrido que vuelve a acertar, con Sierra Nevada en la quinta etapa, el Angliru de postre y el Bernabéu como fin de fiesta. No es raro que sonrían porque, desde hoy, estamos de Vuelta.