Yo digo Juan Mora

El baloncesto es grande

Juan Mora
Importado de Hercules
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Nunca había visto cómo la gente se apelotonaba en los bares ante la televisión para ver los últimos minutos de un partido de baloncesto, ni cómo se iba a la cama más tarde para ver el encuentro de ayer. Encuentro, por otra parte, dramático, porque ya no valía más que la victoria. Curioso este sistema de competición del baloncesto. Después de superar dos fases en las que hemos vencido a Canadá, Yugoslavia, Angola, Turquía y Brasil, y sólo hemos perdido con Puerto Rico, lo que supone ganar el 83,3% de los partidos, hay que jugarse la continuidad en el Mundial a un sólo encuentro.

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Pasa también con la Euroliga. Los clubes están ocho meses jugando una treintena de partidos en interminables fases previas, e incluso absurdas pues las hubo que no eliminaban a ningún equipo, y luego la Final Four se resuelve a un solo encuentro. Incongruencias de un deporte bello, intenso, apasionante, pero lleno de contradicciones. Contradicción es llevar un Mundial a Estados Unidos para que las canchas estén vacías, que vergüenza da ver el aforo que presentan, aunque la organización nos diga que los partidos de España han llegado a tener una afluencia de 5.524 espectadores.

Un Mundial con 16 selecciones, en las que aparecen Líbano o Argelia y no están Italia o Grecia. Claro, que estos países pagan el libertinaje de sus ligas, que aceptaron como propios jugadores de cualquier nacionalidad. Su ausencia es todo un mensaje para nuestro baloncesto, que podrá presumir de que su campeón, el Tau, fue capaz de derrotar al Dream Team, pero también supone un freno para nuestros jugadores, a quienes Imbroda, un sabio en la estrategia defensiva, ha convertido en titanes al darles el protagonismo que la ACB les niega, pues ni uno solo disputó la final por el título de liga.

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