"El fenómeno es Florentino"
Ronaldo visitó ayer la Redacción de AS. Habló de todo, desde Cúper al Barça. Volvió a manifestar su ilusión por jugar en un equipo de "ensueño"
"Ya está en el portal", anuncian, y entonces miras fijamente a la puerta, apenas unos segundos, porque inmediatamente después decides que será más digno distraerse, es sólo un futbolista: qué mentira, ni tú mismo lo crees. Surge por la puerta y su aparición te sorprende mirando (no dejaste de hacerlo) y se produce un mínimo desconcierto porque no brilla, ni está rodeado de palmeros, es una puerta y un chico en vaqueros y camiseta, con zapatillas blancas; ese disfraz lo tienes, sólo te falta el reloj plateado, demasiado plateado (quizá platineado) y el piercing en la oreja y ese pendiente de brillantes.
Toda esa aparente normalidad, casi decepcionante, cambia cuando sonríe y todo se inunda de dientes. Todos los presentes, sin excepción, sonríen al tiempo y se miran los unos a los otros participando de una felicidad boba. Esa cara de dibujos (no es feo) explica todo lo que gana sin mover las piernas, con enseñar los incisivos. Es de esas personas que parece buena de una forma arrebatadora. Y además, habla: "Un equipo con Zidane y Figo, la verdad es que me daba envidia, estaba deseando venir".
Por cierto, otro detalle de importancia cósmica: Ronaldo no contesta, conversa. Hasta se enrolla. Esto es mucho en el mundo de los cracks monosilábicos. Charla de todo. Por ejemplo, Scolari: "En el Mundial nos ponía muchos vídeos, nos mentalizó tanto para el primer partido ante Turquía que daba la impresión de que íbamos a jugar contra un súperequipo. Incluso nos ponía música de miedo, para que entraramos en situación".
Y el futbolista que regateó a 25.000 jugadores del Compostela explica el gol de punterazo que logró en el Mundial: "Eso no hay quien lo pare, haces así con la pierna y zas".
Y llegamos a la pierna. Diré ante todo que la mueve y se agacha (no cruje) e incluso la toca con sus dedos largos y la llama "esta", con resignado cariño, tantos mimos. Por la mañana, en conferencia de prensa, ya lo dijo, y lo que te rondaré moreno: "Estoy bien de la rodilla, lo demostré en el Mundial y se lo seguiré demostrando a todos los que tengan dudas todavía".
Otro asunto. Ronaldo toca. Lo explicaré: no escuchó una pregunta y pasó la mano por su interlocutor: "Perdona, ¿me decías?". Sé lo que están pensando: que hacemos acontecimientos de comportamientos normales, pero es que está muy mal el fútbol, muy anormal, encerrado en su escaparate, es raro tocar, créanme.
Entre bla y bla (prefiere trabarse antes que hablar en italiano), el chico vuelve a su nuevo equipo y admite que es de "ensueño": "Después de lo que ha hecho Florentino, ahora depende todo de nosotros, él nos lo ha dicho". Cambia el tono, se le nota el respeto. Horas antes había dado el titular: "El presidente es el verdadero fenómeno porque lo que ha hecho por el Real Madrid es histórico. Yo merecía venir a un equipo como el Real Madrid, porque es el más grande, el mejor de todos. Yo no hubiera hecho nunca ese esfuerzo por ir a otro equipo".
Sí, esfuerzo, porque lo vuelve a aclarar, por si acaso: "Es verdad que pierdo dinero viniendo al Real Madrid. Si me lesiono, no cobro... pero no me importa el dinero...". "¡Será porque tienes mucho!", salta alguien y el chaval se ríe, no se molesta, que es normal, insisto.
Está feliz, estas cosas se notan. "No me esperaba un recibimiento así, pero estoy muy contento por el cariño que me han demostrado todos desde que he llegado a Madrid. Espero poder hacer muchos goles para hacer felices a los aficionados y corresponder al club".
¿Este Real Madrid es el mejor equipo que ha visto en su vida? "Disparado", contesta sin dejar terminar. Y sorprende. "Del partido contra el Espanyol el jugador que más me impresionó fue Guti, lo hace todo muy fácil, me encanta como juega". ¿Y Cambiasso? "Sí, me gustaron todos, pero de ese partido, Guti. Pero yo seré amigo de todos los compañeros, de todos". No es tonto, ha aprendido bien, no se compromete, también es un profesional vestido de calle (que tomen nota), no hay más que verle posar.
Guti, sí, pero también hay un espacio reservado para el monje que baila. "Cuando me lesioné, Zidane fue el único, incluidos los jugadores del Inter, que cogió un avión para irme a ver a París. Estoy muy feliz de jugar con él. Siempre nos hemos tenido admiración mutua tanto dentro como fuera del campo".
Pero los elogios vuelven a repartirse. "Fue algo fantástico cuando me presentaron a la plantilla del Real Madrid; además, conozco a casi todos de enfrentarnos como rivales. Por el momento, aún me muevo con timidez en el vestuario. Figo me ha dicho que es un grupo muy unido. Yo intentaré integrarme al ciento por ciento, quiero ser uno de ellos para ayudar en todo lo que sea".
No tendrá problemas en integrarse: "Con Figo he jugado un año, con Celades también he estado en el Barcelona, y con Roberto Carlos y con Flavio he coincidido desde hace mucho en la selección", recuerda.
Tampoco escapa del encuentro con Morientes: "Todo lo que ha sucedido es algo que pasa en cualquier equipo de fútbol. Pero se ha quedado y ahora somos amigos y en la competición lucharemos para ver quién juega. Ya he sido suplente en algunas ocasiones. La competición es larga y es bueno tener dos jugadores de calidad por puesto para que exista motivación y competencia para jugar. El que esté mejor será el titular y eso siempre es bueno para el grupo". Ni siquiera echa de menos el nueve: "Empecé a jugar al fútbol con el número 11, en el Sao Cristovao, y también me gusta, no hay problema".
Y ya entrados en confianzas y puestos a hablar de lesiones y momentos tenebrosos, surge el Barcelona. "Yo soy un profesional, me lo pasé bien en Barcelona y espero hacerlo en Madrid. Es posible que juegue mejor en el Madrid de lo que lo hice en el Barcelona porque estoy muy motivado. Además creo que esto lo ha dicho el presidente y no pienso llevarle la contraria".
"La verdad es que cuando supe que el Barcelona se había metido en la negociación casi me pongo a temblar aquí se parte de risa Yo a Gaspart ya le conocía, pero entonces no tenía mucho poder. Pero todos vimos cuál podía ser la intención del Barcelona y Florentino lo tenía todo previsto".
Seguimos en lo escabroso: Cúper. "Fue duro entrenarse solo, allí con los turcos, porque los turcos tampoco le gustaban a Cúper. Sí, es verdad, formábamos una especie de peña anti Cúper" y se vuelve a reír, no pude ver si tocaba la madera del sillón. "Pero vamos a dejar todos aquellos problemas, ahora quiero ser feliz aquí".
Alguien le alivia: "Disfrutarás en el Real Madrid, Del Bosque deja jugar al fútbol". Y le sale la vena más seria: "El mejor entrenador es el que deja jugar a los futbolistas, pero siempre dentro de una responsabilidad. Es imprescindible estar ordenados. Contra el Espanyol el equipo jugó pero también defendió muy junto ¿verdad?". Verdad.
"No es que hable mal de Italia. Es que son Ligas distintas. Todo el mundo sabe que en España es más divertido jugar, porque se ven más goles, se hacen más ocasiones y por lo tanto tendré más oportunidades, lo sé".
Superado el alivio de ver su rodilla funcionar, llega el alivio por comprobar que en su cabeza ya no quedan restos de aquel flequillo, uff, el hámster que dormía en su mascarón. "Ya no me gustaba más. Además, las madres de los niños me querían matar todas. Incluso me paraban por la calle en Brasil. Por favor Ronaldo, me decían, quítate eso porque mi hijo se quiere cortar el pelo igual y no sabemos qué hacer".
"Sin embargo, tengo que reconocer que fue una buena forma de desviar la atención durante una parte del Mundial. Antes de las semifinales, antes del partido contra Turquía, yo arrastraba molestias físicas, una pequeña contractura y aparecí en el último entrenamiento con ese corte de pelo. Pueden imaginarlo, nadie habló de mis molestias o de lo poco que me entrené: sólo existía mi pelo y de eso fue de lo que hablaron todos los medios de comunicación".
El Mundial de Corea y Japón está todavía muy caliente, aquella final, el par de chicharritos a Kahn, que se le informa de que es el enemigo número uno del Real Madrid, "porque el Barça ya no es enemigo", apunta ecuánime Roncero. "La verdad es que Kahn es una persona muy cerrada", concluye diplomático Ronaldo, que puso en su sitio al que luego designaron como mejor futbolista de todo el campeonato, cosas pasan en la FIFA y que la psiquiatría no acierta a desentrañar, no se puede.
Ronaldo disfruta. Le dedica varios minutos a observar todas las portadas que se escribieron con su fichaje, gira la cabeza, como si le costara creerlo. Debe ser difícil acostumbrarse a tantas miradas, entender que cada gesto es una noticia, cada mentira, ni te cuento si habla. En plenos rumores se le acercó un tiffoso y le preguntó. Era un chico retrasado y el delantero estuvo especialmente cariñoso, locuaz. Al día siguiente sus declaraciones se publicaron en la prensa. Para que te fíes.
Aquellos días de síes noes fueron una verdadera locura. Lo recuerda con nuestro compañero Óscar Ribot, enviado especial a Brasil para hacer un férreo marcaje al astro. No es fácil defenderle, por poco le atropellan. Ronaldo suelta una carcajada. "Es verdad y luego te cogiste un taxi muy malo para intentar seguirme". Chungo hacer carreras con un BMW M3.
En un avión, de Río a Sao Paulo, defensa y ariete coincidieron. No estaba el horno para bollos y Ribot le animó. "Verás como todo se arregla". "¿Si las cosas salen bien me regalarás tu gorra?", preguntó Ronaldo. "Hecho", contestó el nuestro, un tanto atribulado. Y ayer, cumplió la promesa. Ah, noticias prometedoras: El Fenómeno y Ribot tienen la cabeza del mismo diámetro.
Ya tiene un gorra y un libro, el que le entrega Relaño y del que es autor (puro guiño para el genio): El fútbol contado con sencillez. "Creo que voy a volver al AS más veces porque me hacéis muchos regalos", a estas alturas hasta nos vacila, como se puede apreciar. Y sigue hablando, entre sorbo y sorbo de Coca Cola light; los pasteles, exóticos y sugerentes, ni tocarlos. Sabe que nos chivaríamos inmisericordemente porque él sí distingue la línea que nos separa y nos une.
Todo le interesa y le gusta descubrir que Relaño es biógrafo oficial de Alfredo Di Stéfano (el libro: Gracias vieja): "No puedo repetir lo que me dijo en la presentación don Alfredo, pero fue estupendo". Di Stéfano bromeó con el brasileño, al fin y al cabo es argentino, y él también fue centro del universo, quizá del que ha existido y existirá. Otro buen síntoma, a Ronaldo le interesa la realeza, quién ocupó los tronos. No pasa por el fútbol ignorando quiénes fueron los santos y los cuatro dioses, quizá cinco, se verá.
"Mi padre estaba enamorado de Di Stéfano, por eso me gustó mucho que él estuviera en la presentación, hablar con él". Algo le llamó la atención. "Don Alfredo me dijo que prefería a Zizinho antes que a Pelé y antes que cualquiera de los dos a Garrincha". Me da la impresión de que le gustaron los gustos de La Saeta; Pelé está todavía muy presente para ser muy querido. El caso es que Ronaldo tiene preocupaciones de heredero, aunque casi no vio a nadie: "Mi ídolo cuando era niño era Zico". Curioso, el Pelé blanco. Ay Diego, qué pronto te olvidan.
Y, al final, el presente. "No me pongo plazos. Ahora tengo una pequeña contractura, tengo que entrenarme mucho para estar a la altura del resto de mis compañeros". Pero cede ante las miradas de pánico: "Bueno, en tres meses nos traemos esta". Señala la Intercontinental. Poco antes se negó a tocar una réplica de la Copa de Europa, tipo sabio. "Creo que con este equipo también se puede pensar en la Décima".
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Después de una hora, Ronaldo (tú también) se termina por comportar como un viejo conocido, alguien con quien estás a gusto, pero que estaba lejos y al que tienes tantas cosas que preguntar. Le dicen que ya es tarde, hora de irse. Él no ha mirado en ningún momento el reloj. Se levanta sin prisas. Firma autógrafos, otros cien, más fotos, otras mil, más sonrisas, aprieta manos (la suya no la entrega morcillona, gran signo) y se despide, hasta pronto.
Desaparece y allí se queda todo el mundo mirando a la puerta, casi como al principio, hasta que se recupera la consciencia y alguien carraspea y todos se miran y dicen: "Buen tipo, este Ronaldo parece un buen tipo". Y allí se queda un montón de gente mirándose a la cara y descubriendo sonrisas, vete a saber si eran propias o se las había dejado Ronaldo por el camino.