Cambiasso supera la mejor expectativa
En River entendió que su personalidad para mandar era evidente.


Ha superado las mejores expectativas en sus primeros partidos y no le afecta ni la responsabilidad ni el número de estrellas que gira en torno a él. Muchas cosas han cambiado en este Esteban Cambiasso que, a sus 22 años, parece haber nacido en el centro del campo del Real Madrid.
No extraña su personalidad porque lleva ya muchos años a alto nivel. Desde aquella Copa América Sub-17 en 1995, en la que jugaba escorado a la izquierda. Tenía 15 años y ya mostraba un físico privilegiado respecto a los de su edad. Le ha bastado no descuidar ese aspecto para presentarse en el Real Madrid con la potencia que le permite aparecer por todos lados. Esa es la clave y el gran acierto de Cambiasso. Tiene una buena pierna izquierda, mucha fuerza y además un sentido táctico perfecto. Sabe interpretar los partidos y se atreve a cualquier cosa. Nunca se esconde. En Independiente jugó muchos partidos escorado a la izquierda, con tendencia a irse al mediocentro pero sin dirigir al equipo. En el fútbol actual, con dos pivotes en casi todos lados, ha recuperado su posición natural de cinco, un puesto tan argentino y que en España perfeccionó Fernando Redondo. Pero Cambiasso es más potente que Redondo y por eso funciona a pesar de tener menos técnica individual.
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El año pasado, en River, ya vimos a Cambiasso llegar mucho más al área rival. Incluso tuvo una buena racha goleadora, con cinco tantos en seis partidos. Más por potencia que por velocidad, porque no es un rápido. En su última etapa en River entendió que su aprendizaje para leer los partidos había terminado con éxito y que su personalidad para mandar era evidente. Le bastó mejorar en intensidad de juego y así se ha plantado en el Real Madrid.
En un fútbol argentino más lento que el español, Cambiasso jugó más rápido en River que un año antes en Independiente. Por eso vemos hoy a un Cambiasso listo para el fútbol español, y desde ya para la selección argentina. Manda en el centro, llega desde atrás y tiene una lectura del juego que le permite suplir algunas deficiencias técnicas. El mérito del pase a Roberto Carlos en el primer gol ante el Feyenoord no es ejecutarlo sino verlo. Con su potencia y personalidad es ya indiscutible. Y podría jugar como único mediocentro, ya lo verán.