Rusia, la decepción y Ming, la atracción
El pívot chino confirma el acierto de Houston en el draft de la NBA


El nivel del baloncesto mundial ha subido mucho y nuestras derrotas ante Nueva Zelanda y Argentina prueban que hemos de cambiar de actitud: los éxitos del pasado ya no nos sirven de nada. Ganándole a Venezuela (86-69), el destino nos ha dado otra oportunidad: esperemos que sirva para algo".
Es Andrei Kirilenko, el alero de Utah Jazz y de la selección rusa el que dijo estas cosas después de que los rusos se colaran en la segunda fase dejando los pelos del oso en la gatera. Al margen de los apuros rusos, la eclosión de Nueva Zelanda y el pase de Angola a la segunda ronda, la sensación del torneo ha sido, sin duda, el triunfo de España sobre Yugoslavia. "La última noche ha sido muy dura para nosotros: no esperábamos una cosa así", reconoció Stojakovic después del discretito Yugoslavia-Canadá.
Justo cuando Kirilenko hablaba, 22.619 espectadores de América, Europa, y, sobre todo, de China, se apiñaban en las tribunas del RCA Dome: hasta ahora, la mejor asistencia de público del Mundobasket se la lleva el Estados Unidos-China, con una legión de fans chinos y de ojeadores de la NBA para ver a Yao Ming, número uno del último draft de la NBA (para Houston Rockets), en acción contra la selección estadounidense.
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Ming, eliminado por faltas, sumó 10 puntos y seis rebotes en 26 minutos de juego. Tira muy bien y es ágil para sus 2,26, pero le faltan determinación y rocosidad en la zona. Menke Bateer, de los Nuggets, 19 puntos y siete rebotes. Estados Unidos arrasó en el segundo tiempo y ganó 84-65.
"Creemos que entre 15 y 20 millones de chinos han visto este partido por televisión", dijo Terry Lyons, de la oficina de relaciones públicas de la NBA. Houston, tenemos un problema: China quiere ver a Ming.