Real Madrid | Llegó O Rei

El cuarto milagro de Florentino

Primero fue el fichaje de Figo. Luego vino Zidane. Después la permuta de los terrenos de la Ciudad Deportiva acabó con la deuda del club. Y ahora llega Ronaldo para completar un equipo tan bueno que conviene pellizcarse

<b>SUS MOMENTOS</b>. Figo, que le dio la presidencia, y Zidane, que ganó la Novena, sus grandes nombres.
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Nunca volveremos a dudar. Habría que escribirlo cien veces en la pizarra, por incrédulos, como Bart Simpson. Florentino Pérez ha fichado a Ronaldo y ha completado su cuarto milagro en tres años como presidente del Real Madrid. Llegó cuando el equipo se acababa de proclamar campeón de Europa y sin embargo ha sido capaz de generar un estado de ilusión imparable, impagable.

Ningún presidente (de España, del mundo) desde Santiago Bernabéu había conseguido reunir a tantas figuras de talla mundial. Es más, sólo el Real Madrid de Di Stéfano puede compararse a la constelación de estrellas que se vestirán de blanco esta temporada; La Quinta resultó un fenómeno nacional, admitámoslo. Lo que se ha creado ahora es una selección mundial, los Globettroters del fútbol, un acontecimiento espectacular, conmovedor incluso para los enemigos.

Y estos fichajes no son fuegos de artificio, tampoco podemos pillar a Florentino por ahí. Cada maniobra ha sido calculada con la premisa absoluta de la rentabilidad económica. No sólo son buenos futbolistas, son fenómenos mediáticos que producen dinero y universalizan el club. Cualquier niño del mundo, de Kuala Lumpur a Brasil, es desde ahora altamente susceptible de hacerse del Real Madrid.

Parecía que nada podría igualar el primer milagro: Figo. Aquel movimiento sirvió para que Florentino ganara las elecciones, para reforzar al Real Madrid y para devastar psicológicamente al Barcelona (a Gaspart, en concreto), que ahora se consume a sí mismo con decisiones de frenopático. El Barça necesitará varios años y otro presidente para volver mirar a los ojos al Madrid.

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El segundo milagro también parecía absolutamente improbable, como sucede con los hechos prodigiosos. Pero no hacía sino cumplir una promesa: "Quiero a los mejores". Y se fichó a Zidane, un futbolista maravilloso de precio prohibitivo. Para seducir al francés, el Madrid utilizó como anzuelo, además del cheque, y por vez primera en mucho tiempo, la propia leyenda del club, como en los tiempos de Bernabéu.

Sin embargo, a pesar del celofán, el Real Madrid estaba herido de muerte por una deuda que superaba los 50.000 millones. Entonces, Pérez volvió a sacarse un conejo de la chistera y permutó al Ayuntamiento los terrenos de la vetusta Ciudad Deportiva por los de Valdebebas, donde construirá el complejo deportivo del futuro. Además, de las cuatro torres que se levantarán en la Castellana, el Madrid se reserva la propiedad de dos y media (otra para la Comunidad y media para el Ayuntamiento). Se calcula que la operación le reportará 80.000 millones. De un plumazo, Florentino daba carpetazo a la deuda y convertía al Madrid en el club de fútbol más rico del mundo, junto al Manchester. Hay quien dice que en el Bernabéu, junto a la estatua de Machimbarrena y Sotero Aranguren, deberían poner una de Álvarez del Manzano en pugna con Ignacio del Río.

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