Nacido para triunfar
En 1976 vino al mundo uno de los futbolistas más brillantes de la historia. Llegó a la cima, bajó a los infiernos y ahora lucha por recuperar sus laureles

En el número 114 de la calle César Obino. Allí, en Bento Ribeiro, en uno de los barrios más pobres de Río de Janeiro, nació el 22 de septiembre de 1976 Ronaldo Luiz Nazario da Lima. A los 11 años se inscribió en el club Social Ramos, de fútbol sala, donde marcó 166 goles. Entre 1990 y 1992 también jugaba al fútbol grande en el San Cristovao. Su trayectoria motivó que su actual representante, Alexander Martins, comprara su pase por 7.000 dólares. Pero fue el gran Jairzinho quien le llevó en diciembre de 1992 al Cruzeiro.
Con sólo 17 años, Parreira le convocó para un amistoso ante Argentina en Recife. Brasil ganó aquel encuentro 2-0, Ronaldo acabó yendo también al Mundial de Estados Unidos y aunque no jugó un solo minuto asistió al tetracampeonato.
Su etapa en el Cruzeiro terminaba y para desembarcar en Europa eligió el PSV Eindhoven, que pagó siete millones de euros. Ronaldo marcó 30 goles en 32 partidos de la Liga 94-95 pero en su segunda y última campaña en el PSV empezó a darle problemas la rodilla derecha.
Estaba claro que necesitaba más. Y llegó el Barcelona, que le fichó por 20 millones de dólares en los Juegos Olímpicos de Atlanta. De su etapa en el Camp Nou quedan imágenes inolvidables. El golazo al Compostela, las arrancadas imparables y unas cifras de escándalo. Con los datos en la mano habría que preguntarse cómo fue posible que el Barcelona lo dejara escapar. El caso es que el 20 de junio del 97 Ronaldo firmó un contrato por cinco temporadas con el Inter de Milán.
En Italia se desató la locura. Nadie podía imaginarse el calvario que soportaría después el genial futbolista brasileño. El 12 de julio de 1998, horas antes de la final del Mundial, Ronaldo estaba en un hospital parisino. Había sufrido convulsiones en su habitación, producto del estrés. Al final se repuso y jugó. Francia venció a Brasil y Ronaldo retornó al Inter pero a finales de septiembre dejó de entrenarse. El diagnóstico: inflamación en los tendones rotulianos. En noviembre se resiente y regresa en marzo, pero lejos de su nivel.
Empieza la campaña 99-00 y todo parece ir mejor hasta el 21 de noviembre, cuando en un partido ante el Lecce la rodilla derecha dice basta. Cuatro meses de recuperación y llega su día más negro. El 12 de abril de 2000. Estadio Olímpico de Roma, final de la Copa de Italia ante el Lazio. Ronaldo entra en el minuto 58 y seis después cae fulminado. El rumor de su retirada invade todo el planeta. Hasta que él mismo sale a desmentirlo.
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Su matrimonio y el nacimiento de su primer hijo le ayudan a superar el peor momento de su carrera. Ronaldo reaparece en un partido oficial en noviembre de 2001, 19 meses después de lesionarse. Es un jugador distinto pero sigue siendo decisivo. El Inter roza el scudetto, aunque todo acaba con una derrota ante el Lazio en la última jornada que le cuesta el título y enturbia sus relaciones con Cúper. Ronaldo concluye la Liga con siete goles en 10 partidos y un tramo final esperanzador.
Llega el Mundial y no defrauda. Máximo goleador, decisivo frente a Turquía en semifinales y autor de los dos tantos que sentencian a Alemania. Mientras la final termina, Ronaldo llora al lado del banquillo. Dos años después de especularse con su retirada del fútbol tras su nueva lesión, vuelve a ser el rey.