Mundobasket 2002 | Primera jornada

Es la hora

Arranca un emocionante Mundial en el que EE UU desconfía de su Dream Team y España aspira a la medalla de bronce

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Somos vulnerables. Vulnerables, sí. Se nos está igualando más gente, y cada día están más cerca... más veces", George Matthew Karl, ex entrenador del Real Madrid y de los Seattle Sonics, es ahora entrenador-jefe de los Milwaukee Bucks y de la selección mundialista de Estados Unidos. Sin duda, Karl ama el riesgo: de su aventura madrileña —incluida la muerte de Fernando Martín— pasó a las turbulencias de un "no durmiente", sleepless, en el inquietante Seattle de Gary Payton y Shawn Kemp. Y ahora, él, un típico producto de North Carolina, es... vulnerable en Indiana. ¿Vulnerable Estados Unidos, jugándose el XIV Mundial en la cuna del baloncesto...? Pues... sí.

Estamos en Indiana, el Hoosier State, el estado rural y ancestral de John Wooden, Larry Bird y Oscar Robertson: el mejor entrenador de la historia y dos de los mejores jugadores de siempre. Y el estado de las 500 millas de Indianápolis. Y de James Dean. Y de la Universidad de Indiana (IU), con su imponente campus de Bloomington, donde entrenadores maravillosos como Doc Counsilman y Bobby Knight forjaron leyendas en natación y baloncesto. La herencia de esos sabios de Bloomington, Counsilman y el General Knight, se transmite como de padres a hijos. Indiana respira deporte y la victoria de la nadadora Lindsay Benko en los Juegos Pan Pacíficos, en Yokohama, ocupa espacios destacados.

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Pues aquí precisamente, Estados Unidos, con una selección que podría ser la C o la D de la NBA (los cracks están de vacaciones), tiene una cuenta que rendir con su pasado, su presente... y con Yu-gos-la-via, el rival apuntado por Karl, por Javier Imbroda o por Pau Gasol como la gran amenaza para el orgullo estadounidense. Vlade Divac no juega este Mundial por nada: el pivot de los Sacramento Kings sabe que él, Peja Stojakovic, Radmanovic, Drobnjak, Bodiroga (el mejor jugador de Europa) y Gurovic componen un equipo con verdadero poder NBA. Yugoslavia, campeona de Europa, también tiene más títulos mundiales (4) que nadie, más incluso que Estados Unidos (3). Pero ninguno sería tan dulce para los plavi como este de Indianápolis. Sería un gustazo.

Estados Unidos apela a jugadores fuertes, honestos y deseosos de defender las barras y estrellas: Ben Wallace, Antonio Davis, Pierce, Finley... Ese deseo es, seguramente, la mayor barrera entre la selección de Karl y los lobos de los Balcanes, a los que el barcelonista Pesic afila colmillos... y tretas defensivas. España debería jugarse el bronce con la Alemania de Nowitzki... si Gasol está bien (??). Argentina, Puerto Rico y Brasil merodearán cerca del podio. A Turquía y Turkoglu les quedan muy lejos su infierno de Estambul. Para salvar la leyenda de Estados Unidos quizá se necesiten los espíritus de John Wooden, Larry Bird y Tom Joad, con John Steinbeck de entrenador: en Indiana, precisamente.

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