Yo digo Juan Mora

El delito de Edita

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Edita Rumsas cumple hoy un mes de su detención y posterior encarcelamiento. Suena a barbaridad que la mujer de un ciclista pueda pagar semejante castigo por llevar encima unos medicamentos con los que, supuestamente, se dopaba su marido. Y en este caso concreto, lo de supuestamente hay que utilizarlo en el sentido más literal de la palabra, porque Raimondas Rumsas se hartó de pasar controles antidoping y ninguno dio positivo. Pero éste es otro tema, pues hay potentes enmascaradores e incluso productos que no necesitan de ellos pues los laboratorios aún son incapaces de detectarlos.

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Lo que se juzga en Francia no es si Rumsas se dopó o no, lo cual no dejaría de tener más que una simple sanción administrativa consistente en unos meses sin poder competir. Se juzga a su mujer por un delito, que eso es mucho más grave. Y es que en Francia, "prescribir, ceder, ofrecer, administrar, aplicar o facilitar a un deportista una sustancia que pueda alterar artificialmente sus capacidades, así como incitar a su uso" se condena con cinco años de reclusión. En el doping se lleva una política parecida a la de las drogas blandas. A quien se castiga de verdad es al traficante, no al consumidor.

Por eso Edita está en prisión y Rumsas, en su casa. A Edita le pillaron in fraganti con un cargamento de fármacos que alteran artificialmente la capacidad de quien se los tome, y el proceso abierto contra ella trata de averiguar por qué los portaba. Pero aunque sólo fuera por el hecho de hacerle un favor a su marido, ya que él no los iba a llevar encima durante la etapa, Edita ya está pillada. Ahora empieza a ser evidente la razón por la cual los médicos más afamados del pelotón español han dejado de ir al Tour. Si van y no pueden llevar ningún medicamento milagroso, ¿para qué ir entonces?

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