Los modernos gladiadores
Hay veteranos deportistas que se quejan de las alusiones que se hacen a su edad. Piden, y no les falta razón, que se les juzgue exclusivamente por su rendimiento. Hay deportistas, además, que compiten con su rostro y con su físico cubiertos, como si de gladiadores se tratara. En tales condiciones resulta imposible prejuzgarles en función de los años que tengan. En el caso de las motos, todos parecen iguales. Sólo cuando los pilotos se quitan el casco podemos advertir su veteranía o su juventud. Entonces nos llevamos grandes sorpresas. Como ayer en 125cc. Hombres maduros compitiendo contra niños.
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La historia no es nueva, porque en esta cilindrada los muchachos son legión, pues así lo permite el reglamento. Ya teníamos a Pedrosa, que compite además por ganar el Mundial, llegó este año Jorge Lorenzo como el piloto más joven de la historia y ayer apareció otro quinceañero, Héctor Barberá, que tuvo el descaro de ir por delante de quien luego sería el vencedor de la carrera, el veterano Cecchinello. Nos parecerá una barbaridad, pero tenemos que empezar a ver los 125cc como la categoría infantil o juvenil del Mundial. A lo mejor quienes sobran son entonces los mayores de edad.
Pero ese quizá no sea el único problema, si es que lo hay, aunque ya lo parezca el meter en el mismo saco a pilotos experimentados, pícaros y con toda la mala intención del mundo junto a chavales imberbes. Lo que produce escalofríos es ver cómo Pedrosa (16 años) alcanzaba ayer velocidades de 223,6 kilómetros por hora y Barberá (15 años), de 219,4. Mas si son pilotos de competición y quieren asomarse a las primeras posiciones no puede ser de otra manera. Verles competir será un placer, pero cuando uno se da cuenta de que detrás de esas corazas van unos niños, el espectáculo deja de tener gracia.
