Casero: Vuelta o Vuelta
Casero sale a ganar la Vuelta. Faltaría más. Por algo es el actual vencedor. Pero no está de más el decirlo, porque al bueno de Casero siempre le tenemos olvidado. Entre que es un hombre de escaso carisma, que tampoco hace muy buenas migas con los corredores y que ha competido muy poco, pues ha dejado de salir en la foto. Eligió irse a un equipo alemán, que no es precisamente el Telekom, y era fácil imaginarse a lo que se exponía: perderse el Tour nada menos, el gran escaparate de la temporada. Ahora que llega la Vuelta pide paso, y lo tiene que hacer apelando a sus éxitos pasados.
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En la Vuelta se va a encontrar con gente muy en forma, que sí, se habrá castigado en el Tour, pero también ha tenido su descanso para recuperar una resistencia física que ya tenía. Casero, en cambio, parte de cero. Unas carreritas antes del Giro, una lesión que le impide correr en Italia y que le mantiene inactivo hasta julio, otras carreritas en Alemania y en Portugal, y a la Vuelta. Interesante el enfrentamiento entre gente que llega muy fresca, como Casero, y otra que en el Tour ha dado mucho, como Mancebo, o algo, como Heras. Veremos así cuál es la mejor manera para afrontar la Vuelta.
Armstrong gana con tanta autoridad porque sólo se prepara para el Tour, dicen. Pero Indurain lo ganaba no con menor autoridad, y a Francia llegaba después de haber vencido en el Giro. ¿Qué es lo mejor? Difícil saberlo. Sobre todo en estos tiempos en los que la explotación de la marca comercial condiciona tanto el calendario de los corredores. ¿Compiten para prepararse o para hacer publicidad? Guardar el equilibrio es una de las virtudes de los directores de los equipos. Aunque en el asunto de Casero no ha habido elección posible: Vuelta o Vuelta. Él así lo quiso. Se juega el año a una sola carta.
