La mascota del club aparece en la basura

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Incomprensiblemente, Rojillo, la mascota de Osasuna, apareció el lunes en un contenedor de obra, sepultado por la basura. La mascota osasunista se había convertido en uno más y era habitual verlo calentar con los jugadores antes de los partidos, o infiltrado entre el público. Pero si por algo era conocido era por su afán de hacer magia en los descansos de los encuentros, cuando la suerte no favorecía a los suyos. Íñigo Subiza ha dado vida a Rojillo durante cuatro años y ayer seguía sin entender el porqué de lo sucedido: "El lunes bajé a El Sadar porque quería hacerle unos arreglillos y sacarlo en el partido contra el Pachuca. Me olí algo porque no me decían donde estaba, así que el martes bajé para hablar con el gerente y encontré a Rojillo en un contenedor tapado con basura, roto y mojado. El club no me ha dado ninguna explicación", comentaba dolido.
Osasuna mantiene que la mascota estaba estropeada (de lo que Subiza discrepa) y su presidente dice no saber nada del tema. Por si esto fuera poco, la familia de Íñigo, que desde hace más de treinta años llevaba el bar del palco, conoció el lunes que el club no cuenta con ellos.