Yo digo Juan Mora

El mercadeo en la ACB no cesa

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Lo de nuestra Selección de baloncesto tiene mérito. Se codea con los grandes —Dream Team aparte— pese a que los jugadores españoles disputan una liga en la que se no encuentran las puertas abiertas precisamente. La obligatoriedad de dos extranjeros por equipo en la liga española, ante la pasividad del Consejo Superior de Deportes, ya le quita por decreto ley de la ACB dos plazas. Y luego está toda la legión de comunitarios y de gente que nos llega con pasaportes de conveniencia, contra la que nada se puede hacer, pues la libre circulación se ajusta al derecho de la Unión Europea.

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Queda en la voluntad de cada club la posibilidad de fichar o no comunitarios. La realidad demuestra que, mayoritariamente, optan por el abuso ante la mesura. Aunque sólo sea porque la comisión que deja un jugador que viene allende nuestras fronteras es siempre mucho más apetitosa que la que pueda dejar un muchacho de la cantera. Y el resultado es que éste se encuentra en su paso a la ACB con la mitad de las plazas ocupadas de antemano por gente que, dudosamente, tiene algo que enseñarle. Lo estamos viendo un año más en esta pretemporada, en la que los clubes no cesan de fichar extranjeros.

Los 18 equipos de la ACB se acercan ya al medio centenar de fichajes de jugadores foráneos. Me pregunto si serán necesarios tantos cuando la ACB presume de tener la mejor liga de Europa. La mitad corresponde a un intercambio de cromos entre los clubes, la gran parte de la otra mitad esconde nombres y rostros que ni siquiera sabe identificar el aficionado con pedigrí. Sólo los conocen los técnicos e intermediarios que han hecho del mercadeo su medio de vida. A cambio, nos van quitando al resto de los mortales, simples espectadores nada más, la identidad con nuestros equipos de siempre.

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