El atletismo también puede ser un juego
La ministra de Educación, Cultura y Deportes tiene una carta sobre su mesa en la que se le advierte del problema que se detecta en el deporte escolar: los niños sólo juegan al futbito y al baloncesto. Si esto es así, que lo es a nivel general, será difícil crear cantera para otros deportes, el atletismo, por ejemplo, del que tan orgullosos nos hemos sentido este verano. El atletismo, además, es el deporte base por excelencia y que sirve de trampolín para los demás. Pero no se practica en los colegios. Lógico. Los niños se aburren y prefieren el juego con una pelota en los pies o entre las manos.
Noticias relacionadas
Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, ve la solución: "No se trata de que el niño corra, salte o lance él solo, ni tampoco de que se entrene. Basta con que un día a la semana el colegio programe competiciones. Hoy, todos a correr el largo del campo de fútbol; mañana, todos a darle dos vueltas; pasado, todos a saltar desde esta raya. Y niños que lo mismo son los malos del equipo de fútbol o baloncesto descubren que en el atletismo son los buenos. Luego compiten contra los de otros colegios y puedo asegurar que el que gane nunca se aburrirá y acabará interesándose por el atletismo".
La idea no es mala. Tampoco sencilla. Esto no se puede hacer por decreto ley, porque las competencias están transferidas. Ahora mismo depende de la voluntad e interés del profesor de educación física de cada colegio el ofrecer a los alumnos la posibilidad de que prueben todos los deportes. Pero sólo los apasionados del atletismo saben presentarlo como un juego a los niños. Y donde los hay, salen campeones. Por eso tenemos fondistas en Castilla y León, y marchadores en Cataluña. En potencia, los hay en todas partes. La diferencia es que en unas comunidades se buscan y en otras se ignoran.
