Artista Joaquín
Un Betis entonado desbordó al Madrid con la velocidad de la estrella verdiblanca. Los blancos siguen sin ver portería.
El Betis está listo para empezar la Liga. Tiene fuerza, mentalidad y mucho arte. Víctor Fernández puede dormir tranquilo. Joaquín va a ser su Rey esta temporada y detrás le siguen futbolistas de alta jerarquía. Así lo dejaron sentado volteando al Madrid en sesenta minutos deliciosos, abusando de la corta preparación del campeón de Europa, que sigue ciego de cara a la portería enemiga. "¡Florentino, trae a Ronaldo¡", decía una pancarta con más tino que nunca.
Se rompió el Real Madrid por el eje a los diez minutos, justo allí donde Flavio perdía balones y Celades no ocupaba terreno. Un vacío abismal se abrió entre Zidane y los dos centrales blancos, aprovechado por Assunçao para moverse de cine, tocando y asistiendo a un arma letal llamado Joaquín. Su fútbol es de vértigo, su dribling pone en pie y no hemos visto bicicletas tan eléctricas desde que Leivinha las firmó para la posteridad en el Atlético. Vamos, que ni las del mejor Denilson.
El Betis sofocó sin apuros en defensa los latigazos de Raúl y Figo, dominando los tiempos por velocidad y orden. A los veinte minutos llegó el desenlace razonable del gol verdiblanco, nacido de un zambombazo de Assunçao estilo folha seca. César se quedó de escayola viendo entrar el obús. Poco pudo hacer, aunque también es cierto que lo recibió algún metro adelantado.
El Real Madrid tuvo muy poca reacción. No le encajan los piñones cuesta arriba. Figo anda corto de preparación, Raúl igual y Morientes no las ve. Incluso a Zidane trotó más que corrió probablemente ahogado por el tremendo calor. Si tuvimos noticias de los blancos fue por un zurdazo del Moro al larguero y las intenciones valientes de Roberto Carlos.
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Del Bosque decidió archivar el partido cuando en el descanso empezó la ruleta de cambios. Y más aún, cuando Joaquín hizo una de pícaro dejándose caer ante Casillas (que entró por César) para engañar a Téllez Sánchez. Alfonso chutó con aires de revancha crucificando a Iker. El Madrid se empanó un poquito más sin los Zidanes en campo, mientras el Betis no sólo mandaba con el balón sino también con el látigo dando caña.
La impotencia blanca comenzaba a resultar alarmante sobre la hora de juego, hasta que Helguera, Roberto Carlos, Guti y Macca tuvieron un bravo arranque de orgullo. Por fin se propusieron meter la quinta velocidad, dando otro aire al paisaje del partido. Prats pasó de cero a cien en diez minutos locos del Madrid tapando a Portillo en dos remates a bocajarro. El Betis creía tener a la oveja esquilada pero no era así. Ni mucho menos. El último arreón madridista fue serio y la respuesta verdiblanca muy contundente, dejando constancia Juanito de las razones que le han llevado a la Selección. El marcador no se movió, pero el partido fue sabrosón.