Una gran Vuelta a Burgos
La cita anual con la ascensión a las Lagunas de Neila se está convirtiendo en un clásico de nuestro ciclismo. Rampas muy exigentes que suben hasta ancestrales circos glaciares a través de bellísimos paisajes, aspecto éste nada baladí en el ciclismo televisado. Gracias a la Vuelta a Burgos descubrimos una provincia de naturaleza variadísima, cuyas cimas compiten en encanto con las de los Pirineos o las de los Picos de Europa. Y esta orografía resulta ideal para dibujar una carrera atractiva y competitiva. Por eso mientras hay otras vueltas en crisis, la de Burgos es pujante.
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La subida a las Lagunas no admite, además, medias tintas. En ellas se ve rápido quién anda y quién no. Y revelaron que Heras está fenomenal, que si no ganó fue por proteger a Rubiera, que era el aspirante al liderato pues él no quedó cortado en la montonera del martes. Los dos han corrido el Tour y conservan fuerzas. Allí hubo etapas en las que se reservaron y otras en las que se repartieron el trabajo. La diferencia entre ambos es que mientras uno corre con diesel, el otro lo hace con súper. O sea, que ojo con Heras ante la Vuelta, que la de Burgos también vale para empezar a hacer quinielas.
Mancebo corrió igualmente el Tour, se reservó menos, pero como también tiene un motor diesel él va a lo suyo. Pone una marcha y no se preocupa ni por quiénes lleva delante ni por quiénes deja atrás. Y ahí está el hombre, vestido de líder y haciendo honor a lo aguerridos que resultan estos ibanesto.com. Zarrabeitia, en cambio, es uno de los jefes de equipo que tiene pensado la ONCE para la Vuelta y aún no está a punto. Será porque no corrió el Tour, pero el caso es que las Lagunas se le atragantaron. Problema para Saiz, que tendrá que tirar de los mismos que corrieron a tope el Tour.
