Woods contra el mundo en el PGA
El americano es el único favorito en el último Grand Slam del año

Suena aburrido, pero Tiger Woods vuelve a ser el rival a batir en el último grande de la temporada. Woods se enfrenta al reto de seguir sumando proezas en su meteórico ascenso hacia el Olimpo, en el que todavía se mantienen los ilustres Arnold Palmer y Jack Nicklaus.
Vencedor en Augusta y en el US Open, su desastrosa tercera vuelta en el Abierto Británico (81 golpes) le privó del sueño de completar el Grand Slam de una tacada, en un solo año. Ese mal día en las Islas le dejó tocado.
No obstante, la endeblez le duró cuatro ratos. La semana pasada se resarció ganando el Buick Classic y ya vuelve a ser, y a sentirse, como el Increíble Hulk del golf mundial.
¿Rivales? Los de siempre, los que no se cansan de intentarlo. A veces consiguen sacarle de sus casillas, aunque luego acaben pagando con creces esos desaires. El que comanda la lista es Ernie Els.
Si logra mantener la cabeza en su sitio y el swing controlado su movimiento es frágil si hay desajustes puede ser el antídoto perfecto para Tiger.
Aunque el surafricano es siempre sincero: "Si no falla es casi imposible quedar por delante de él".
En la lista de aspirantes bien podrían estar, en primer plano, los españoles.
En el campo de Hazeltine (Minnesota), Sergio García y José María Olazábal volverán a defender el pabellón. El Niño lleva colgado el sambenito de no saber darle la puntilla a sus rivales en las grandes citas.
Es joven y por el momento nadie le está exigiendo ser el Tiger blanco. Sin embargo no deja de ser un jugador con la clase y el carisma suficientes como para dar un paso adelante y ponerse a la altura de, por ejemplo, Olazábal.
El vasco viene de una mala experiencia en el Buick. No pasó el corte. Su espíritu competitivo le puede cambiar las cartas de la suerte para meterse en la lucha por el PGA. Dos Masters avalan a un golfista al que en Estados Unidos se le respeta casi tanto como a Seve en las Islas Británicas. ¡Muchísimo! Si acierta con la madera (su único punto débil) tendrá mucho ganado.
Territorio prohibido
En la terna nunca hay que olvidarse del zurdo Phil Mickelson, al que su agresividad le ha traicionado en más de una ocasión.
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Y por detrás de todos ellos una legión de estadounidenses, que han preparado el evento como si fuera el Trofeo Bernabéu para el madridismo.
Están tan habituados a ganarlo que hasta les da vergüenza que pueda llegar un foráneo, europeo para más señas, para llevarse su US PGA.