Francia sospecha de nuestros atletas
LÉquipe nos lanza una puya en su análisis de los Europeos de atletismo. Hablando de España y de Grecia dice: "El único problema es que sus atletas están desaparecidos en las grandes reuniones previas a los campeonatos y a veces saltan sin esfuerzo aparente a la cima de los podios, campeones venidos del calor que reemplazan a los ex robots del Este en su papel de sospechosos". Vaya por delante que mi respeto por LÉquipe es absoluto y que figura entre mis diarios de lectura obligada. Creo que nunca, por mucho que nos duela, sus críticas son disparatadas. Cuando tira con bala es porque ha visto la pieza.
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Que en Europa nos miran con recelo es verdad. Con razón o sin ella, pero nos consideran un paraíso del doping porque aquí sólo se combate con controles, que se ha demostrado que son insuficientes para descubrir a los tramposos. En Francia y en Italia, como es delito, intervienen los jueces y han puesto sus países patas abajo en materia deportiva. Como ven que ellos bajan y nosotros subimos, pues sospechan y así lo lanza LÉquipe en su segunda frase. La primera es menos acertada. Nuestros atletas desaparecen antes de los campeonatos porque se preparan específicamente para alcanzar en ellos el 100%.
¿Que sigue habiendo doping en el atletismo? Hay que pensar que sí mientras haya productos indetectables como la hormona del crecimiento, que aumenta el rendimiento de los velocistas. Pero ahí sí que estamos libres de sospecha. Los recelos siempre iban contra nuestros fondistas, porque hasta ahora la EPO tampoco se detectaba. Pero en los Europeos ha habido hasta controles de sangre y nuestros corredores los pasaron sin problemas. Es verdad que ahora corren más despacio, pero como todos los rivales, y en esa igualdad de condiciones siguen siendo los mejores. No hay motivo, pues, para el sonrojo.
