Petardazo en la maratón... y van dos
De todo cuanto ha acontecido en estos inolvidables Europeos de atletismo hay algo a lo que no encuentro explicación. Es la actuación que hemos tenido en la maratón. El año pasado ya pegamos el petardazo en los Mundiales con marcas más propias de corredores populares que de élite. Entonces se dijo que si el recorrido, que si el calor, que si la humedad, que si la falta de aclimatación... Ahora hemos ganado una medalla de bronce y el título por equipos, pero se nos quedó la misma cara de tontos. La Armada en pleno detrás de dos desconocidos y somos incapaces de ganar.
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Y volvemos a lo de siempre. Que si no sabíamos que iban escapados, que si tú no tiras yo tampoco, que si ya caerán por si solos, que si cuando reaccionamos ya es tarde... Vulgares excusas. Una maratón que se corre de salida a trote cochinero y que se gana en 2:12 horas parece diseñada especialmente para que cualquiera de nuestros seis corredores hubiera ganado. Uno puede fallar, dos también, hasta tres incluso. ¿Pero los seis? Cinco si se quiere, porque Rey tuvo al menos la entereza de irse a por los escapados. Tarde, pero salió. Los demás, simplemente no pudieron.
Y esto le pasa a gente que ha corrido en menos de 2:12. Esta vez no había ni toboganes, ni falta de aclimatación, ni cambios de ritmo, pues eran los propios españoles quienes lo marcaban. Que me expliquen a mí por qué Cortés, Gómez y Rey corren la maratón entre tres y cinco minutos más que hace unos años, regresión que también es apreciable en Ziani, Juzdado y Caballero. Todos ellos se criaron a los pechos de Antón y Fiz. Algunos superaron incluso sus marcas. El relevo estaba garantizado. Pero ahora resulta que esos escuderos no tienen fuerzas ni para controlar una carrera a 2:12. ¿Inexplicable, no?
