Penti mordió el oro en un diabólico final
Berlanas, tercero, acompañó a Pentinel en el podio de la prueba

De la ría a la meta, en la recta final de una carrera de obstáculos mando yo. Y al que se ponga por delante, lo echo a codazos". Quien dice eso, Antonio Jiménez Pentinel, Penti, no es un perro cazador del altiplano de Kenya, ni un etíope famélico. Es de Sevilla y, es cierto: es el peor enemigo que se puede tener en el territorio comanche de los obstáculos, entre la ría y la recta. Y Penti mordió el oro en las zancadas finales de una recta diabólica.
Martín Berlanas, que sabía cómo se las gastaban sus colegas, lanzó la lenta carrera, con un tirón que hizo daño y que dio tiempo de paso por el primer kilómetro: 2:46.70. Pero allí no se movían ni Vrömen, el plusmarquista europeo, ni Tahri, ni, por supuesto... Pentinel. "Estaba agazapado el tío", describiría después Berlanas. Vrömen no tuvo más remedio que estirarse para cazar a Berlanas, pero los dos kilómetros se cruzaron en poco más de 5:45.
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Y quedaba el final, entre la ría, la recta... A 300 metros del final, Eliseo Martín atacó. Vrömen respondió demasiado pronto arrastrando a Tahri, Berlanas... y a Pentinel. Tam tam: se quedó Eliseo, luego quinto, mientras Vrömen aguantaba como podía y Berlanas tiraba de sus últimas fuerzas para cortar a Tahri. Tam tam: Penti seguía por la calle uno con los dientes apretados. Y, en los últimos 20 metros, Vrömen miró a la derecha para ver qué pasaba con Tahri y Berlanas.
Y Penti, que vio el hueco, aceleró el tam tam, lanzó su grito de guerra, placa, placa y desbordó a Vrömen por el interior. El campeón fue Penti, el sevillano que se entrena y vive como un etíope y que adora al Real Madrid y que es peligroso como un cocodrilo. Tenía razón Berlanas, bronce: Tam tam. Placa, placa.