Primera | Real Madrid

Cúper, el argentino hombre de hierro

Copió el estilo de Griguol "para imponer un respeto que a veces el futbolista no tiene" - Ronaldo siempre se ha saltado su rigidez

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

La revista El Gráfico publicó en mayo de 1996 un interesante reportaje sobre Héctor Cúper, entonces técnico de Lanús. Cuando le pidieron elegir su entrenador ideal entre Griguol, Bilardo y Menotti se decantó por los dos primeros. Aseguró haber formado un estilo propio, y no quiso saber nada de Menotti. Desde entonces, Cúper se definió a sí mismo, y después de ver la elección de sus jugadores del centro del campo en el Inter queda clara su forma de ver el fútbol. Primero, fuerza. Si hay talento, mejor.

Tiene fama de hombre de hierro Héctor Cúper, defensa central de Ferro y Huracán, gran trabajador y que tuvo a Griguol, Aimar y Bonini como técnicos más importantes en su etapa de futbolista. Siempre reconoció que su longevidad como jugador se la debe a ellos. Duró más de quince años en primera, y desde que empezó en Ferro hasta su retirada ya con canas en Huracán siempre fue defensa central. Ocho veces internacional, fue Menotti quien le impidió jugar un Mundial y quién sabe si ahí está el origen de todo. Se encargó del marcaje de Kempes, Gareca, Ramón Díaz, Bianchi y por supuesto Maradona, ante el que disputó uno de los partidos de su vida. De aquel Boca-Ferro de 1981 con el título en juego tendrá muchos recuerdos. Ahora se pelea con Ronaldo, con el divorcio total que todos conocemos.

Como técnico.

En una entrevista en su última etapa de jugador sentenció con un "es posible" una pregunta sobre si sería técnico, pero lo cierto es que solo año y medio después de dejar el fútbol ya entrenaba a Huracán. Para ello tuvo que interrumpir sus estudios de periodismo, por cierto. Le llevó al subcampeonato de Liga, y más allá de la simpatía o no a su estilo de fútbol nadie podrá negar una carrera brillante y meteórica. De Huracán a Lanús, y de allí al Mallorca.

A Europa llegó como un desconocido, fue subcampeón de la Copa del Rey y dejó quinto al equipo en su primera temporada. Por eso, cuando un año después metió al Mallorca en la final de la Recopa, este argentino de Chabás, en Sante Fé, ya tenía un nombre en el continente. Un equipo basado en la disciplina dentro y fuera del campo.

Fuerte carácter.

Frases como "no soy frío, sino equilibrado" o "la gente asocia la disciplina con la cárcel, pero a mí me gusta" sirven para entender su estilo. De Griguol, por ejemplo, copió vestir traje y corbata en el banquillo para "dignificar la profesión e imponer un respeto que el futbolista muchas veces no tiene".

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Sus dos temporadas en el Mallorca le llevaron hasta el Valencia, con el que perdió dos finales de la Champions seguidas ante Real Madrid y Bayern Múnich. Dejó España con fama de segundón por las tres derrotas en finales europeas consecutivas, y con esa etiqueta tan caprichosa llegó al Inter de Moratti. Su disciplina táctica y su rigidez se notó en un centro del campo con poca fantasía por la elección de Di Biagio-Cristiano Zanetti.

Nunca dudó en encarcelar el talento de Seedorf y Recoba contra las bandas. La contundencia rematadora permitió acariciar el título de Liga sin que el Inter jugase bien, y sus problemas con Ronaldo ya eran conocidos hace unos meses en Italia. Nadie duda de que Ronaldo se salta la rigidez de Cúper dentro y fuera del campo, y un análisis a la trayectoria completa del técnico nos ha servido para entender mejor muchas cosas. Para él, nadie es imprescindible. Ni siquiera el propio Ronaldo.

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