Hace 22 años...
Me preguntan: ¿Qué ha cambiado entre aquel equipo olímpico de Moscú 1980, del que tú formaste parte, y éste de Múnich 2000? Pues que la noche se ha hecho día. Allí acudimos 21 atletas, todos hombres. Las chicas hubieran sido bien recibidas, lo juro, pero es que ellas no llegaban a las mínimas. A Múnich han acudido 72 deportistas, entre ellos 28 mujeres. Y no es que lleguen a las marcas exigidas, ¡es que ganan medallas! De los 21 que allí estuvimos, casi todos éramos corredores. ¿Lanzadores? ¡Qué más hubiéramos querido nosotros que enorgullecernos de que los españoles también éramos altos y fuertes!
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Y para los 21 de Moscú no había ni un solo médico propio. Yo me lesioné allí en el bíceps femoral y no me vio doctor alguno, pero sí estuvo a punto de recuperarme un entrenador sabio como Manuel Pascua, que me aplicaba descargas eléctricas. Los cables estaban enchufados a una batería de coche y en la aduana soviética casi nos detienen al ver en los detectores de metales semejante artilugio.
Hablemos de dinero. Teníamos unas pequeñas becas. Yo, en cuatro años de internacionalidad, salí a 4.700 pesetas al mes. ¿Qué ha cambiado entre ese 1980 y este 2002? Pues todo esto y muchas cosas más. Y que estos chicos y chicas de ahora, que me emocionan cada día, son mucho mejores que nosotros... ¡Claro que sí!
