Europeo de Múnich | Un regalo de Nigeria para España

Alozie: nacida para ganar medallas

Así es Glory. Triunfó de júnior con Nigeria, pero decidió venir a España para entrenarse mejor. En los Juegos de Sydney murió su novio, atropellado por un coche. Su país no facilitó la repatriación del cadáver. Poco después, Glory decidió hacerse española.

<b>ÁGUILA VERDE.</B> Glory Alozie fue subcampeona mundial en Sevilla 99, en los 100 metros vallas, con la selección de su país natal, Nigeria. Al año siguiente se proclamó subcampeona olímpica en los Juegos de Sydney.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Estoy aquí para ganar medallas. Si no, nada sirve de nada..." Lo dijo Glory Alozie con un punto de amargura en esa sonrisa que apenas abandona su rostro. A Glory Alozie, nacida en Arnator (Nigeria), hace 25 años, le cambió la vida un día del verano de 1996, en Sydney, cuando firmó la plata del Mundial júnior en 100 vallas. Glory pasaba su vida en Umuaiha, un suburbio de Lagos: corría mucho, demasiado para el poco dinero y los muchos problemas que arrastraba con la Federación nigeriana. Allí, en Sydney, Julia García, la representante de Niurka Montalvo y Yago Lamela, propuso a la pequeña bala (1,55 m) nigeriana que se afincara en Valencia, a las órdenes de Rafael Blanquer y del Valencia Terra i Mar. Glory se lo pensó un poco, pero, harta de Nigeria, acabó plantándose en el Turia.

El resto es una vida casi de aventuras que se decide por un hecho insólito, casi de maldición astral: Blanquer recibió a Glory con mucha paella y alguna reprimenda por su pobre técnica en el paso de las vallas. Había problemas de idioma, pero Alozie era cada día más valenciana y menos nigeriana, hasta que una triste noche de septiembre de 2000, Hyginus Anaio, el hombre que compartía la vida y los sueños de Alozie, fue atropellado y muerto por un coche en las calles de Sydney: un terremoto para el alma del musculoso proyectil que Blanquer ajustaba en las pistas azules del Turia.

Un fantasma. "Rafa, Anaio está muerto. ¿Qué haremos ahora, Rafa?". Con esa llamada que recibió desde Sydney y de Glory, Blanquer supo que ahora iba a enfrentarse a otra persona: "Todo fue increíble. Perdió cinco kilos, parecía un fantasma. Con el apoyo del grupo, y con lo religiosa que es (Alozie tiene y cuida fuertes convicciones evangelistas) pudo salir adelante", recuerda Blanquer, boss del Valencia Terra i Mar.

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El resto es reciente. Harta de los criterios de selección de Nigeria y de líos económicos, Glory, subcampeona en Sydney pese a haber convivido con... el cadáver de su novio, tomó la decisión de nacionalizarse española, por residencia. La puntilla fueron los problemas con los nigerianos para la repatriación del cuerpo de Anaio.

En el verano de 2001, Alozie recibió el pasaporte español. En febrero de 2002, en Viena, ganó el primer oro para España. Según su costumbre, los franceses le buscaron todas las pegas burocráticas posibles a esa medalla. Pero eso no puede afectar a quien ha vivido lo que ha vivido Glory, vecina de Niurka en un piso que se asoma a esas pistas azules donde, en los buenos días, Glory y Anaio se asomaron a España: "Estoy aquí para ganar medallas". Entre terremotos vitales y sacudidas sísmicas, así de claro lo tiene Glory Alozie.

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