Ciclismo | Clásica de San Sebastián

Igor Astarloa, el italiano de Ermua

Se vio forzado a emigrar y hoy parte favorito en su casa.

Igor Astarloa.
Chema Bermejo
Actualizado a

Hace nueve años Igor Astarloa estaba al borde de la ruta en la Clásica de San Sebastián con Pedro Horrilo, su amigo y vecino en Ermua (Guipúzcoa). Dos tipos raros en nuestro ciclismo: aman las clásicas.

Hoy, Astarloa, parte entre los favoritos de esa carrera que él miraba con devoción a los quince años. Le avala su segundo puesto el pasado domingo en Hamburgo, su novena plaza (mejor español) en la clasificación de la Copa del Mundo y su séptimo puesto el año pasado en esta prueba. "Fui el último en quedar descolgado en Jaizquibel. Poco más y disputo la victoria con los cuatro que llegaron destacados", recuerda Astarloa.

Igor se hizo clasicómano en Italia. "Había ganado ocho carreras como aficionado, entre ellas la Vuelta a Valladolid, fui seleccionado para el Mundial y ningún equipo profesional se interesaba por mí. Por medio de un amigo, que conocía a Bombini, probé suerte en Italia y encontré hueco en un equipo de aficionados, el Calcestruci-Sarentina, y al año siguiente pasé al Mercatone, con Pantani".

Noticias relacionadas

De no haberle surgido esa posibilidad... "Lo mismo estaba ahora vendiendo vajillas con mi primo, que es representante, y al que ayudo en los inviernos".

Pero agarró bien su oportunidad italiana, que le ha marcado como corredor. "En ese primer año como aficionado corrí 45 carreras y, entre ellas, ninguna vuelta por etapas. En Italia apenas existen y por ello tienen todos pillado el tranquillo a las clásicas. Yo también, claro".

Te recomendamos en Polideportivo