El Inter y el calvario: de lesión en lesión
Ronaldo comienza a arrasar en Italia nada más llegar al Inter. Pero en 1998 comienza el calvario para el crack: un carrusel de lesiones en la rodilla , operaciones y fases de costosa recuperación que hacen temer una retirada forzosa. Nadie imaginaba que el Mundial de Japón le haría justicia.


Ronaldo llegó al Inter y se desató la locura. De los 35.036 abonos de la temporada 96/97 se pasaron a 47.630. En la primera semana, de las 35.000 camisetas que vendió el club 33.000 fueron de Ronaldo. Cuando se hizo oficial el traspaso, el Inter se encontraba de viaje en Bangkok y el primero en tenderle la mano en la distancia fue Yuri Djorkaeff, gran estrella del equipo por entonces. Como entrenador había llegado Luigi Simoni, procedente del Nápoles, y había preocupación porque el equipo le quedase grande. Los primeros meses, una maravilla. Brilló en el Inter y destrozó a los defensas con la misma facilidad que en España. Marcó su primer gol en Liga en Brescia, y la Ronaldomanía seguía haciendo efecto. Arrasó en el Balón de Oro de 1997 y llegó a fin de año con nueve goles en 11 partidos de Liga. Terminó el campeonato a lo grande, aunque el Inter perdió el título en un mano a mano ante la Juventus.
El calvario.
Nadie podía imaginarse el calvario que soportaría poco después. Lo sucedido antes de la final del Mundial de Francia y que mañana analizaremos en profundidad presagió lo peor. El fenómeno Ronaldo empezaba a volverse contra el futbolista. Ya en el PSV había sido operado de una rodilla, y desde entonces, el nivel de exigencia brutal había sido difícil de soportar para un joven de 21 años. Tras el mundial de 1998 se incorporó el último al Inter. Debutó en la temporada 98-99 ante el Cesena en Copa sin brillar, algo lógico tras el verano. El 25 de septiembre se ve obligado a detener los entrenamientos hasta el 15 de octubre, poco antes de un partido ante el Spartak de Moscú. El diagnóstico: inflamación en los tendones rotulianos de las dos rodillas. En noviembre, saltan las alarmas cuando llega al campo de entrenamiento de La Pinetina Nilton Petroni, el fisioterapeuta que le ayudó en su lesión en el PSV. Ronaldo se fuerza más de la cuenta para jugar el partido completo ante el Real Madrid en la Champions y se vuelve a resentir. Regresa en marzo, lejos de su nivel y ante el entusiasmo de su nuevo técnico Mircea Lucescu. En la jornada 25 del calcio, las estadísticas son claras. Sólo ha jugado cinco partidos enteros y ha marcado cinco goles, tres de penalti.
Empieza la temporada 1999/2000 y todo parece ir mejor hasta el 21 de noviembre. En la décima jornada de Liga ante el Lecce, la rodilla derecha le dice basta. Se lesiona solo, no da más de sí. Le opera el profesor Saillant en Paris el 30 de noviembre. Cuatro meses de recuperación. Ronaldo pasa de disfrutar en San Siro a llorar en solitario en el hospital de la Pitié-Salpetriére en París. Mientras se recupera sueña con el día de su regreso, del que no guardará un buen recuerdo.
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Su día más negro. 12 de abril de 2000. Estadio Olímpico de Roma, final de la Copa de Italia ante el Lazio. Ronaldo entra por Mutu en el minuto 58. Seis minutos y medio después sucede todo. Recibe uno de sus primeros balones, arranca como antes y cae fulminado. El gesto de dolor, la cara pálida de Lippi, el silencio del estadio. Ronaldo se marcha en camilla y en ese momento se plantea el mundo del fútbol su retirada.
El rumor se extiende por todo el laneta, pero por suerte Ronaldo lo desmiente con el inicio de una nueva recuperación. Esta vez en Brasil, para no morirse del estrés, según él mismo asegura. Su matrimonio y el nacimiento de su primer hijo le ayudan a superar el peor momento de su carrera. Días de fisioterapia y miedo junto a su amigo César, primero en la piscina de la clínica, después el mar y la esperanza que poco a poco vuelve. Deja Río de Janeiro y llega a Cap Breton, un centro especializado francés. Luego a las montañas de Veil, en Colorado. De nuevo a Brasil, a jugar al golf con Barrichello y a empezar a corretear en campos de fútbol-sala. Mientras, el Inter sigue de fracaso en fracaso, y Moratti le da el barco a la deriva interista a Héctor Cúper. En Brasil la Selección no funciona y tras varias pruebas llega Luis Felipe Scolari. Mientras se acerca el Mundial 2002, Ronaldo reaparece en Maracana en una pachanga entre actores, pilotos de Fórmula Uno y futbolistas. Hace cinco goles, pero en ese momento nadie imaginaba lo cerca que estaba el destino de hacer justicia.