Españolía en el atletismo
Los Europeos de atletismo nos van a deparar una semana de españolía. Lo pudimos ver ayer en la primera final de los campeonatos. Molina gritando "España" al ver a Paquillo, quien le esperaba en la meta con una bandera española que tenía un toro como escudo. Camisetas rojas por doquier sobre la pista durante toda la sesión de tarde, ganando y clasificándose para las finales. Y eso que la jornada no fue redonda, ni mucho menos. Que se lo pregunten a Martínez. Años esperando este día para que un resbalón le descentrara y luego una tromba de agua le impidiera mejorar la marca.
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Mala suerte. Solo que esta vez no tiene que afectar al rendimiento global del equipo español. Quizá no vayan a ser ya las quince medallas que pronostica Odriozola, el presidente de la Federación Española, pero sí a lo mejor más que las once que figuran como récord. Es lo bueno de tener un equipo potente. Falla Martínez, pero ahí está Molina al quite. Que su medalla, por cierto, no fue producto de la suerte. Estamos hablando de un campeón de España cadete, juvenil, júnior y promesa, y eso, aquí, entre nosotros, es mucho que ya sabemos cómo nos las gastamos en eso de la marcha.
Es algo parecido a lo que sucedió con Niurka. ¿Que se nos hace mayor y comienza a pagar el peso de tanta actividad? Pues aparece Concha Montaner, que si aún no está madura para la medalla, sí está llamada a ser la sucesora de nada menos que una campeona del mundo. Vístas así las cosas, no han empezado tan mal estos campeonatos. Dos medallas, los tres de 1.500 en la final y esta tarde, cuatro españoles persiguiendo el podio. A poco que vaya bien esto, el equipo acabará convirtiéndose en la marea roja de los Europeos y haciendo españolía. Un chaval de Guadix y otro de Cieza dieron el chupinazo.
