Del Barça al Inter: en la cima del mundo
En 1996 firma por el Barcelona tras su estancia en el PSV. En el Barça, Ronaldo explota y se convierte en el mejor jugador del Mundo. El Inter le quiere, y tras una negociación costosa logra firmar al brasileño.


Y Ronaldo fichó por el Barcelona. En 1995 ya el Inter había intentado firmarle tras unas vacaciones en Milán del astro con su entonces novia Nadia. En esa época conoció a Moratti, pero Ronaldo y el Inter tardarían más en encontrarse. El Barca fue más listo. Una delegación del equipo catalán voló hasta Chicago, lugar de la concentración brasileña antes de los Juegos Olímpicos de Atlanta. Giovanni Branchini y veinte millones de dólares llegaron al frente de la operación, el contrato se firmó en Miami y Ronaldo participó en los juegos olímpicos ya como jugador del Barcelona. El torneo le supuso una decepción. Un gran equipo con Rivaldo, Juninho, Roberto Carlos y Ronaldo entre otros cayó en una histórica semifinal ante Nigeria. A Ronaldo se le negaba la medalla de oro olímpica. Junto a la Champions el gran trofeo que aún le falta.
FIFA World Player 1996. De sus primeros meses en el Barcelona bastaría decir que poco después la FIFA le nombró mejor jugador del mundo en 1996, por delante de George Weah y Alan Shearer. El 20 de enero de 1997 en Lisboa Joao Havelange le entregó el trofeo. Tres años después de dejar el San Cristovao ya era oficialmente el número uno del mundo. En el Barcelona debutó en partido oficial el 1 de septiembre de 1996 ante el Oviedo y le marcó su primer gol al Racing de Santander. De su única temporada en el Barca no quedan más que imágenes inolvidables. El golazo memorable al Compostela y aquellas manos a la cabeza de Bobby Robson con los ojos desorbitados, las arrancadas imparables de potencia, las comparaciones inevitables con Maradona, defensores desparramados en el césped y unas cifras para asustarse. 34 goles en 37 partidos de Liga, 5 en 7 de competiciones europeas y 15 en 17 partidos internacionales. No había nadie capaz siquiera de acercarse a su nivel. Todo rodaba de maravilla. Número uno, título de la Recopa de Europa, campeón de la Copa América con Brasil, vida lujosa en Casteldefells, ídolo del Barcelona, la mejor Liga del mundo y romance con Susana Werner, la famosa Ronaldinha, a la que había conocido en octubre de 1996.
Con todo esto habría que preguntarse cómo es posible que el Barcelona dejase escapar al indiscutible número uno del mundo en el mejor momento de su carrera. La clave de la respuesta la tendrá José Luis Núñez y quizá nunca se esclarezca el asunto, pero la realidad es que tras solo un año en el Barcelona Ronaldo fichó por el Inter.
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Salida al Inter. Reuniones secretas en Noruega en un partido amistoso de la selección brasileña o en Francia en aquel torneo de selecciones en 1997 en el que Roberto Carlos inventó la bomba inteligente. Y también en Bolivia en plena Copa América. Una cláusula para una posible rescisión del contrato si el jugador se iba de España fue la clave. El Barça intentó frenarlo todo a última hora, pero el 22 de junio de 1997 la FIFA validó el traspaso. No fijó cifras, pero permitió a Ronaldo dejar el Barça. Ronie llegó a Milan para negociar su contrato, pero fue recibido con tal entusiasmo por los hinchas del Inter que el matrimonio era ya inevitable.
El 7 de abril de 1997 Sergio Cragnotti se había metido en la negociación y especuló con una marcha al Lazio mientras Núñez empezaba a vislumbrar la pérdida del jugador. Luego declararía a Ronaldo intransferible, ya demasiado tarde. El 20 de junio por fin Ronaldo firmó un contrato por cinco temporadas. Seis días después, la Federación Española le negó el transfer solicitado por la Federación italiana. El Inter recurrió ante la FIFA, el famoso Decreto 1006 hizo su efecto y el 23 de julio la FIFA dio su veredicto ya conocido. Un fichaje polémico, con mucho trasfondo. El 27 de julio y ante 49.718 espectadores Ronaldo debuta con la camiseta del Inter en un amistoso ante el Manchester. Nadie en el mundo podía discutirle en ese momento la hegemonía futbolística. Mientras en Barcelona Núñez era reelegido presidente, el número uno ya vestía de nerazzurro. De las sonrisas de aquel 27 de julio de 1997 hasta las lágrimas de rabia de la derrota ante el Lazio que le costó la última Liga hay mil historias que necesitan un análisis profundo.