Trofeo Centenario | Real Madrid 1-Bayern 2

Demasiado toro

Un Bayern muy en forma desbordó al Madrid | Fernández Marín se inventó el penalti clave que abrió el marcador

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El Bayern es decididamente la bestia negra del Real Madrid. Con los alemanes de por medio nunca habrá una felicidad completa en el Bernabéu. Ayer se encargaron de amargar el Torneo Centenario con una victoria elaborada, trabajada y también impulsada por la desafortunada noche del colegiado Fernández Marín.

Los bávaros están mucho más rodados que los madridistas en estos días de pretemporada y esa estela fue decisiva en los noventa minutos de partido. De poco sirvieron las genialidades de Zidane cuando a sus compañeros no les salía chispa de las bujías. Los treinta kilos de plata tomaron rumbo a Múnich de manera irremediable.

La historia de la final comenzó a torcerse muy pronto, cuando en el minuto 10 Zidane es trabado en el área y Fernández Marín se hace el loco ante tan clamoroso penalti.

Y más negro se tornó el horizonte cuando quince minutos después el mismo árbitro vio manos voluntarias de Salgado cuando no fue así. Ballack convertía el disparo en gol y se venía abajo la dinámica del Madrid, no excesivamente sólida, pero sí suficientemente fresca como para merecer algo más.

El Bayern plantó batalla desde el principio, hay que decirlo, con un Scholl muy bravo y la asistencia permanente de Salihamidzic lanzando balones envenenados a Pizarro. Dieron mucha guerra los alemanes a Roberto Carlos, abusando quizás de la corta forma física del brasileño en estos día de verano. Y también supieron maniatar a Guti y a Portillo, que pusieron toda la ilusión del mundo buscando algo que arañar en el área contraria. Pero allí hubo un defensa central inexpugnable que todos conocemos: Linke.

Zidane, sólo Zidane rayó a la altura que exigía el guión. Figo dio un par de manoletinas y otro par de arrancadas, pero le pesó mucho el partido del viernes. No hay fuelle para tanto. Igual le sucedió a Cambiasso. Para derrumbar al Bayern hace falta mucha pólvora, la que ayer no tenía el Madrid para ofrecer a su público.

Con todo, el partido mantuvo un buen punto de entretenimiento por la calidad de los jugadores. De un recorte salía una filigrana, de un pase un cuadro para enmarcar. Y si el Madrid quería triangular, el Bayern respondía con flechazos vertiginosos de ese grandísimo futbolista que es Salihamidizic, protagonista de la noche.

Lo suyo fue una tortura para Helguera, que ayer se vio atado de nuevo como central y bastante desbordado por falta de recursos físicos. Por fortuna, la incapacidad de Pizarro en los últimos metros evitó algo peor en el marcador, aunque sí tuvo temple para dejar en pies de su socio Salihamidzic el segundo gol de la noche.

El Madrid se lanzó a un ataque desesperado con Morientes y Raúl, pero entre los dos no formaban un delantero completo. Les faltan mucho punch con sólo cuatro días de entrenamientos. Kahn jugó esta vez con excesiva ventaja y por eso se marchó del Bernabéu con cara de ganador.

De poco sirvió que Fernández Marín se pusiera del lado blanco cuando decretó otro penalti inventado sobre Morientes. Figo lo transformó en gol para que la final del Centenario tuviera pimienta en el tirón final. Pero a este Bayern no se le tumba a soplidos y el Madrid no estaba para mucho más.

30 kilos de Plata para Kahn

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Al árbitro se le fue la mano con Pizarro

Fue la imagen del partido. Minuto 87. Fernández Marín saca tarjeta amarilla a Pizarro sin percatarse que el peruano estaba justo encima de él. La mano del colegiado impactó en la cara de Pizarro al que no le sentó muy bien la acción.

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