Europa y cierra España
Lo cuenta Pérez Reverte, en sus novelas de Flandes: "España, España, Santiago y cierra España", el grito de batalla de los tercios españoles en las marismas de Breda no tiene más significado que el de cerrar sobre el enemigo: atacar con el cuchillo entre los dientes. Y ahora, como en los viejos tiempos, pero en el Olympia Park de Múnich, es Europa, la Europa del atletismo quien cierra España. ¿Cómo, por qué...?
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Porque la selección española de atletismo aterriza en la Oberwiesenfeld, la colina olímpica de Múnich, del Bayern, de Beckenbauer, Lasse Viren, Mark Spitz y Sergei Belov... en la diana de las envidias y sospechas de este perro continente: no se perdona que el atletismo español haya capitaneado el medallero europeo bajo techo. Se recuerdan venenosamente los éxitos mundialistas de Sevilla, en 1999, los consejos de Sabino Padilla (Indurain...) y los pasaportes de Alozie y Montalvo...
Hace treinta años, en los Juegos ametrallados por los palestinos de Septiembre Negro, España no era nadie. Pero mañana desembarca en el Campeonato de Europa muniqués con el aire imperial de esos Tercios que Velázquez plasmó en su mágico cuadro de Breda y que Pérez Reverte descifra: "Marqués de Spínola, tomad a Breda", dijo Felipe IV a su general. Hoy, Odriozola quiere quince medallas: Niurka, y cierra España...
