Martínez ya es pentacampeón, pero sin récord
El cántabro ganó con mucha facilidad al lado del asturiano Manuel Busto
El cántabro Julio Martínez y el asturiano Manuel Busto no pudieron reconquistar para España el río Sella, cuyo descenso, cronométricamente hablando, sigue siendo propiedad de los australianos Jacoby y Anderson. Los oceánicos aprovecharon la crecida de 1988 para navegar los 20 kilómetros que separan Arriondas de Ribadesella en 1h 06:36. Martínez y Busto se quedaron tres minutos por arriba de ese tiempo.
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Achacaron el fracaso (relativo, porque ganaron imperialmente) a la poca agua del Sella, pero como nunca llueve (o fluye) a gusto de todos, otros participantes aseguraron que el caudal era excelente. Pero si con el reloj en la mano el Sella es australiano (lo dice el récord), nadie duda que el río pertenece a los aficionados y a los palistas. Tal vez más a los primeros que a los segundos. El tren fluvial exhibió una vez más sus galas, las gentes se aposentaron en las orillas (algunos se bañaban) para ver pasar a los piragüistas y todos disfrutaron con el espectáculo. Para la mayoría, eso del récord es poca cosa comparada con la fiesta que se desarrolla en las orillas.
Martínez y Busto ya estaban en cabeza en el primer kilómetro, sin más enemigo que el crono y el río. Y con el Cantábrico como referencia, veinte kilómetros más allá. No batieron el récord, pero eso no les privó de sentirse felices. Martínez, al pasar bajo el puente de Ribadesella, extendió la mano con los cinco dedos extendidos y separados: una manita. Ha ganado cinco veces seguidas. El río es suyo.
