Della Valle, presidente de la nueva Fiorentina
El empresario zapatero es amigo personal de la Infanta Elena. Los jugadores del desaparecido club buscan equipo
Diego della Valle fue nombrado ayer presidente de la Fiorentina 1926 Florentia, el nuevo club toscano que se fundó en Florencia el pasado jueves y que toma el relevo futbolístico de la desaparecida Fiorentina.
Della Valle es un afamado empresario zapatero italiano (su empresa Tods obtuvo el pasado ejercicio más de 300 millones de euros de beneficio) que ha adquirido el 51 por ciento de las acciones de la nueva Fiorentina, quedando el resto a repartir entre el Ayuntamiento que dirige Leonardo Domenici (un 19 por ciento) y el 30 por ciento restante entre pequeños accionistas.
Se da la circunstancia de que Della Valle es habitual proveedor de calzado de la Casa Real española y que mantiene una estrecha amistad con la Infanta Elena y Don Jaime de Marcichalar, con quienes ha compartido incluso descanso vacacional en la residencia que el empresario posee en la isla de Capri.
El principal cometido ahora mismo del nuevo presidente de la Fiorentina es lograr que el club sea inscrito en la Serie C (equivalente a la Segunda B española). El presidente de la Liga de esta categoría, Mario Macalli, ha dejado una plaza por cubrir en la categoría como gesto de buena voluntad con el club toscano, que ahora deberá abonar 650.000 euros para asegurar su inscripción en la Serie C.
Desbandada. Mientras, los integrantes de la antigua Fiorentina continúan entrenándose en la concentración del equipo en Rocegno Terme (Trento), lugar en el que seguirán afinando su puesta a punto hasta el próximo día 10 bajo las órdenes de Eugenio Fascetti, el entrenador que los viola habían contratado para esta campaña. Pero la situación es desesperada para todos los integrantes de la última plantilla de la extinta Fiorentina.
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Todos ellos son libres al no tener relación contractual con ningún club y están a la espera de ofertas. Algunos, como Nuno Gomes, a quien se lo rifan entre Benfica y Sporting de Lisboa, Enrico Chiesa, casi con los dos pies en la Juventus, y Angelo Di Livio, a caballo entre el Roma y el Fulham inglés, parecen tener asegurada su presencia en competiciones importantes, aún a costa de una importante reducción de su ficha.
Pero otros, como el ex madridista Pedja Mijatovic, ven el futuro muy negro. El héroe de la Séptima cobra 3 millones de euros limpios al año y ningún club se ha dirigido a él dada su altísima ficha y su edad (33 años ya). En la misma situación se encuentran otro ilustre veterano, Moreno Torricelli y el brasileño Amaral. La concentración de la Fiorentina parece ahora unos grandes almacenes en época de rebajas.