Dadado nació con un don especial
El número 114 de la calle César Obino, ubicada en uno de los barrios más pobres de Río, vio nacer a una de las estrellas más deslumbrantes del fútbol mundial. Su familia, de origen humilde y sumida en la pobreza, supo que su hijo, llamado cariñosamente Dadado, tenía un don especial para el fútbol. Con 11 años se enroló en su primer equipo, el Valqueire. Curiosamente, empezó jugando de portero.


El número 114 de la calle César Obino. Allí empezó todo el 22 de septiembre de 1976 en Bento Ribeiro. Un lugar y una fecha destinada a formar parte de la historia del fútbol. Allí nació Ronaldo, en uno de los barrios más pobres de Río de Janeiro. Su madre, Sonia Dos Santos Barata y su padre, Nelio Nazario Da Lima, pasaban los mismos problemas económicos que todos lo que vivían por allí. Muchos, en definitiva... El origen de Ronaldo es el mismo que el de la mayoría de los cracks brasileños, el de la pobreza y el hambre.
Empleado de la compañía telefónica Telerj, su padre Nelio sentía una pasión futbolera que no tardó en contagiar a su hijo. Todo en medio de penurias que jamás se olvidan. "Nunca fui callejero, pero sé muy bien lo que significa la pobreza", declararía Ronaldo ya en su etapa de estrella del fútbol, cuando su cuenta bancaria estaba respaldada por una gran cantidad de ceros. Ni Nelio ni Sonia se imaginaban la dimensión que alcanzaría su tercer hijo, al que registraron con el número 7730 en Madureira, barrio de Río. Incluso antes de hablar, ya tenía su primer mote, Dadado. Se lo pusieron sus familiares ante las primeras tentativas del jovencísimo Ronaldo a pronunciar su nombre.
Un don especial. Dadado aún no sabía lo que era una pelota, por supuesto. Pero hoy aseguran sus padres que tuvo una precoz y asombrosa sintonía con el fútbol. Casi empezó a patear el balón antes que a andar, con una pelota fabricada por él mismo y que lanzaba una y otra vez contra las paredes de su colegio. Allí iba por obligación, por supuesto.
Su tía Wanda le recuerda siempre con un balón en los pies, y su hermana Lone lo confirma. Seguro que olvidaron ya como intentaron convencerle día tras día para que dejase la pelota. En realidad el fútbol ya formaba parte de la familia. Su tío segundo Pipico había sido jugador profesional del Fluminense e incluso llegó a terminar su carrera en Colombia. Ronaldo le superaría con creces, aunque antes tuvo su primera duda. Con diez años deseaba ser militar. Le encantaban los uniformes, y además era habitual verle con un bombo en los carnavales de Río de Janeiro. Dos aficiones que no pudieron con su pasión por el balón.
Fracasó en los estudios, le educó la calle. Pasó varios años de su vida en la escuela Santa Mónica, la misma en la que estudió la famosa cantante brasileña Xuxa. La palabra "reprobado" significa suspenso, y el joven Ronaldo empezó a verla con frecuencia. Ya con once años su talento con la pelota era evidente, y se corría el rumor entre sus compañeros. Pero Ronaldo rehuía siempre de los partidos con sus compañeros, y se inscribió en la escuela Waldemar Falcao.
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Introvertido. De aquella época los profesores recuerdan "un Ronaldo tímido y cauto, pero carismático dentro del colegio y de su clase. Pronto comprendimos que sería imposible darle una disciplina en los estudios, era una causa perdida".
No para el Tennis Club Valqueire, el primero en el que se enroló. Aunque parezca increíble, un técnico del club le puso de portero en los primeros partidos, pero decidió darle una oportunidad en la delantera ante la insistencia del chaval. Ronaldo es pequeño y de pequeñas dimensiones es también el campo donde realiza sus primeros partidos. Juega a futebol de salao. Quizá tenga la boca abierta desde entonces. Le vieron tanta calidad que decidieron darle a la vez minutos en el Valquerie y en el club Social Ramos, otro equipo de fútbol sala. Ahora puede resultar exagerado, pero seguro que a los once años le sirvió para mejorar su regate en corto. Ronaldo ya empezaba a jugar al fútbol organizado. Eran los primeros pasos de un crack del fútbol mundial. Ya estaba encauzado, ya nadie le podría detener.