Ataque al récord en la fiesta del Sella
Más de 800 palistas remarán de Arriondas a Ribadesella.
Ochocientos veinte palistas a bordo de 583 barcos harán hervir esta mañana las aguas del Sella, en este caso caudalosas. Para la mayoría se trata de divertirse en una travesía festiva entre Arriondas y el puente de Ribadesella, en un descenso jocoso hacia el Cantábrico de unos 20 kilómetros de recorrido. Para otros pocos, el reto es desalojar a unos australianos, llamados Jacoby y Anderson, del tiempo récord de la competición: 1h 06:36 en 1988.
Y para las aproximadamente 200.000 personas que seguirán los esfuerzos de los palistas desde las riberas del río se trata de una de las mayores fiestas del año, sidrina y viaje en tren ribereño incluidos.
¿Y qué se puede hacer para batir el récord? Mover los brazos como aspas a un ritmo de palada de entre 80 y 85 por minuto, avanzar 3,40 metros por cada una de ellas y recorrer cada kilómetro en un tiempo de tres minutos y medio, lo que un atleta de élite hace en los 1.500 metros. No es nada fácil, pero el caudal generoso de este año puede ayudar.
Favoritos. Los favoritos a la victoria en K-2 y a batir esa plusmarca del dúo australiano son el cántabro Julio Martínez y el asturiano Manuel Busto. Para ninguno de los dos la victoria sería una novedad. Martínez se ha impuesto en las cuatro ediciones anteriores, aunque formando pareja con Rafael Quevedo, y Busto ha ganado en dos ocasiones en K-1. La unión de las fuerzas de estos dos excelentes palistas hará temblar el ya viejo récord.
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El problema es que el sorteo les ha deparado una nada ventajosa vigésimo segunda posición. Tendrán, pues, que remontar. Santiago Guerrero y Jorge Alonso, que también cuentan para la victoria, saldrán cuatro puestos por delante.
Julio Martínez y Manuel Busto han hecho en los últimos meses nada menos que treinta ensayos generales del descenso: todas esas veces han bajado el río preparando concienzudamente la prueba de esta mañana. Se conocen al dedillo cada meandro, cada remolino del agua y cada roca escondida. Han llegado incluso a hacer el recorrido río arriba, para estudiar mejor las corrientes.
