Olimpismo | Consecuencias de un escándalo

Kournikova teme a la mafia rusa

Se niega a hablar de Tokhtakhunov, detenido por extorsionar a jueces de Salt Lake City. "Yo soy de Rusia y antes o después regresaré allí".

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Anna Kournikova no quiere ni oir hablar de su compatriota Alimzhan Tokhtakhunov. El presunto mafioso, que está acusado por el FBI de presionar a jueces franceses durante los Juegos de Salt Lake City para que la pareja rusa de patinaje artístico consiguiera la victoria, ha visto como pronto han salido a la luz sus contactos con varios deportistas rusos. Así, Anna Kournikova, que se encuentra disputando el Torneo de San Diego, fue preguntada por los periodistas acerca de su relación con el mafioso. Kournikova, prudente, se disculpó y prefirió no pronunciarse: "No creo que deba hablar sobre esa persona, lo siento, soy rusa y antes o después regresaré a mi país".

A pesar de esta cautela, cuando a la estrella de las pistas le inquirieron sobre si Tokhtakhunov, alias El Taiwanés, podría ser calificado de mafioso, respondió: "Se puede decir que sí".

Estas declaraciones contrastan con las efectuadas por otro tenista ruso, Yevgueni Kafelnikov. El campeón de dos Grand Slam (Roland Garros y Open de Australia) definió al detenido por el FBI como "un buen amigo". "No me preocupa su situación, porque estoy seguro de que se trata de un error".

La historia se convierte en rocambolesca en el momento en que el presunto extorsionador fue detenido mientras conducía el vehículo de otro tenista de la antigua Unión Soviética, el ucraniano Andrei Medvedev. A pesar de estos indicios, Kafelnikov insistió sobre el hecho de que Tokhtakhunov no patrocina a ningún deportista ruso.

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Precisamente, los patinadores rusos Anton Sikharulidze y Elena Berezhnaya, supuestamente favorecidos por los manejos de El Taiwanés, han amenazado con llevar a los tribunales a las televisiones estadounidenses después de que éstas les acusaran de estar involucrados en la trama de extorsión.

El patinador se mostró ofendido de que unas imágenes suyas acompañaran comentarios sobre la llamada mafia rusa. "La gente en Canadá y Estados Unidos debería estar contenta de haber obtenido un regalo al conseguir la medalla de oro. Ahora, si quieren ir más lejos, podemos presentar una denuncia contra las televisiones americanas", declaró Sikharulidze.

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