Trofeo Bernabéu | Real Madrid 2 - Liverpool 0

Buenas noticias

Figo y Portillo reivindicaron su categoría con dos golazos y el Madrid dejó en evidencia al Liverpool para entrar en la final

<b>VIGILADO.</B>Zidane siempre estuvo rodeado de jugadores, pero se desenvolvió con habilidad a un buen nivel.
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Todo le vino de cara al Madrid en la presentación en el Bernabéu. Un puñado de buenas noticias desembocaron en una victoria holgada, adornada y vibrante sobre el Liverpool. Y entre las novedades, dos sobresalientes: Figo está gigante y a Portillo le acompaña la estrella del gol. No hicieron falta los ilustres mundialistas. Los chavales y los cuatro veteranos se las arreglaron para enredar y deshilvanar a los ‘reds’, que permítanme les diga no son casi nada ni nadie sin Owen.

El Torneo Centenario tiene buena pinta. El Real Madrid ganó y ya está en la final. Objetivo cumplido, por lo tanto, a pesar de los nubarrones que se aproximaban sin Raúl, Hierro, Roberto Carlos, Morientes, Helguera y Casillas en el campo. Esa fue la primera gran noticia de la tarde. Con los jugadores de banquillo también hay un equipo ganador. Cambiasso la toca, Flavio resiste los envites, Guti asoma en el área y Raúl Bravo es un fenomenal clon de Roberto Carlos. Ayer todos pusieron la voluntad suficiente para imponer jerarquía, y la calidad justa para dejar en cueros a todo un Liverpool.

Pero empecemos por el envite a grande: Figo está enorme. Corre, tiene chispa, sale de regates, toca al segundo palo y además marca gol. No hay como estar de buen humor para que las cosa salgan bien. El tobillo le funciona, el coco también le funciona. El Bernabéu puede esperar lo mejor del portugués. Lo dejó sellado en el minuto cuarenta cuando salió de derecha a izquierda y pateó rasito al palo contrario para abrir la cuenta. Golazo de confianza, golazo de resurrección.

Sin miedo. Y nos vamos casi al final del partido de una zancada porque el segundo titular de la crónica se lo debemos a Portillo. Este chaval es así de fino: sale al campo y la arma. No le da miedo nadie. Ni siquiera los feroces defensas del Liverpool. En la primera carrera encontró un pase genial sobre la frontal del área, hizo un control dirigido hacia Dudke, le metió un engaño con la izquierda y la clavó suavecita con la derecha. El muchachito de Aranjuez dejó sin efecto por un segundos el subidón que todos teníamos por el fichaje de Ronaldo. Esa finalización mereció el aplauso del estadio y justificó el voto de confianza que le da el club para estar entre los grandes temporada.

Pero al margen de estos dos picos de que se vivieron en el partido, hubo un feliz discurrir por los noventa minutos. Feliz, por ejemplo, por la estupenda labor de Rubén junto a Pavón. Otro canterano de kilates. Un central serio, alto, fuerte, comprometido y rápido. Ni un espectador lloró por la ausencia de Iván Campo. Con esta pareja hay alternativa a Hierro y Helguera, siempre que no viniera Chivu. Ni Diouf ni Heskey dieron un solo susto serio. Bueno, sí. César hizo una gran salida en mano a mano ante Heskey en el minuto 51 dejando sentado que también había bajo los palos un buen portero. El cante que tuvo en la primera parte en una salida con el pie quedó compensado.

Decíamos, entonces, que el Madrid disolvió al Liverpool con fiesta y platillo. En cuanto Zidane encontró a Cambiasso llegó la alegría. El Cuchu no fue de lo mejor, le pesó el debut y le costó saber cuál era su zona de influencia. Pero cuando toca, toca bien. Sabe orientar, bascular y es elegante. Démosle tiempo.

El Madrid ya está en la final de su gran torneo con todos los honores y muy buena onda. Examen con aprobado general, incluso para los que deberían tener tembleque en las piernas, como Savio y Celades. El Liverpool defraudó de arriba a abajo. Cuando supimos que Owen se quedaba en la grada por una molestia muscular, los reds firmaron la rendición. Al Centenario le queda, no obstante, la jornada más bella.

Figo volvió a encandilar

Y Figo volvió a encandilar al Bernabéu, aquel que deslumbraba cada tarde en su primera temporada de madridista. Una inoportuna lesión de tobillo oscureció su pasada campaña, la segunda, pero su partido de ayer confirmó que es el jugador desequilibrante que el Madrid necesita en la derecha. Allí fintó, regateó, amagó, centró e incluso se permitió el lujo de marcar el gol que abría el marcador y el pase a la final del Centenario para el Real Madrid. Superados sus problemas físicos, el gran Figo ha vuelto. Esta vez tendrá a su lado a Zidane y a... ¿Ronaldo?

Raúl Bravo, Pavón y Rubén estuvieron muy sólidos

Tres cuartas partes de la defensa inicial madridista provenían de la cantera. Míchel Salgado rayó a buen nivel, pero no desentonaron los canteranos Rubén y Pavón, en el centro, y Raúl Bravo, que sustituía al ausente Roberto Carlos en la izquierda. Pavón mantuvo su línea de seriedad, Rubén se adaptó poco a poco a la velocidad de Diouf y Heskey y Raúl Bravo se mostró seguro en defensa y valiente en ataque. Se permitió el lujo, incluso, de lanzar algún zurdazo a lo Roberto Carlos que puso en aprietos a Dudek.

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Pendientes del rival para la final

El Real Madrid ya está en la final del Trofeo Centenario y ahora deberá estar pendiente de cuál será su rival en este partido (domingo, 21:30). Para saberlo, Milán y Bayern Múnich jugarán esta noche en el Santiago Bernabéu y de ese partido saldrá el rival de los blancos en la final.

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