La Fiera de los pericos
Maxi Rodríguez no es delantero, pero puede marcar muchos goles. 15 en 33 partidos durante su última temporada en Argentina. Un centrocampista de extraordinaria llegada.


Ningún equipo me ha divertido más en el último año y medio que la selección juvenil argentina campeona del mundo el pasado verano. Junto a DAlessandro, Saviola, Coloccini, Romagnoli y Ponzio, con el número once a la espalda brilló Maxi Rodríguez.
Un acierto indiscutible del Espanyol, ya lo verán. Primero una definición rápida para un jugador con muchas posibilidades. Diestro, potente, hábil en el remate. No hace un fútbol elegante y que nadie espere un virtuoso del balón como DAlessandro o Riquelme, pero talento tiene. Nos levantará del asiento más de una vez. Como en una asistencia con un taconazo perfecto a Romagnoli en uno de los goles a Egipto en el Mundial juvenil.
Tiene gol, pero no es un nueve. Centrocampista ofensivo más que delantero. Por algo le llaman La Fiera en Rosario. En Newells jugaba en la derecha del centro del campo, aunque siempre con la intención de llegar al área rival. En la selección juvenil arrancaba desde la izquierda, y por su fuerza llegaba mucho en diagonales al ataque. Un repaso a sus cuatro goles en aquel Mundial sirven para definirle bien: gol a Finlandia en el debut con un libre directo perfecto con la derecha a la escuadra. Queda claro que es un hombre peligroso a balón parado. Gol a Egipto, tras sentar a un defensa con un recorte seco en un ladrillo y colocar el balón raso y con poco ángulo con la izquierda. Deja clara su calidad individual, aunque no es su mejor virtud. Gol a China, al cabecear en el punto de penalti una pelota lanzada desde la derecha. Por potencia es un hombre peligroso en el juego aéreo. Y gol a Ghana, el último del Mundial y el del título, con un toque tranquilo y con clase ante el portero tras un gran pase de DAlessandro.
Difícil explosión. Cuatro goles que definen bien a Maxi Rodríguez, cuya explosión futbolística llegó después de unos comienzos difíciles. Hace un par de años era un chico de la cantera de Newells con tanto futuro como problemas. Leproso (así se les conoce a los de Newells) convencido, debutó en Primera División en noviembre del 98, pero su poca sintonía con el presidente Eduardo López le obligó a marcharse a Talleres de Córdoba. Allí no jugó, y esos seis meses inactivo estuvieron cerca de costarle muy caro. Se perdió el sudamericano Sub-20 de Ecuador, aunque José Pekerman conocía ya todo su potencial. Explotó en Newells en el Clausura 2001, y su precio se encareció tanto que incluso el presidente Eduardo López rechazó una primera oferta del Espanyol. Junto a Ponzio brilló cada vez más en Newells, y ya quedan para el recuerdo partidos como el 5-0 a Banfield, con tres goles suyos, o un empate a dos ante Vélez con otros dos golazos que le definen. En Newells, Maxi Rodríguez no sólo hizo 15 tantos en 33 partidos la última temporada, sino que además movió junto a Ponzio al equipo. Un jugador superior con solo 21 años, con más influencia en el fútbol de conjunto que ningún otro.
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No mantiene una relación muy estética con el juego y más bien parece a veces torpe, pero ni mucho menos. No para de sorprender con detalles de talento inesperados. Ante Vélez, en Liniers, hizo dos goles de remate desde el borde del área inverosímiles, sobre todo el segundo: un sombrero al defensor y un remate con una media chilena al palo izquierdo. Un golazo. Quizá el último destello de clase que dejó en el fútbol argentino.
El caso es que, después de una laberinto judicial, ha llegado al Espanyol para jugar con el 10. Para muchos es el tapado de la selección juvenil de Saviola o DAlessandro. Pero tiene un excelente nivel, y no tengo dudas de que funcionará. Incluso si rinde al máximo desde el primer día, apúntenle para que sea una de las grandes revelaciones de nuestra Liga.