Yo digo Juan Mora

En el baloncesto vale todo

Juan Mora
Importado de Hercules
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Imagínense que Camacho sigue siendo seleccionador. Y que el Mundial empieza dentro de 28 días. Y que Del Bosque dejó de ser entrenador del Madrid hace un mes y entonces el club fichó a Camacho, que dejará la Selección en cuanto acabe el Mundial. Como el Madrid quiere renovar la plantilla, le pide a Camacho que fiche. Antes de concentrarse a la Selección recibe el disgusto de que Raúl se va al Milán, pero le da tiempo a fichar a Nadal y a Joaquín, aprovechando las buenas relaciones que tiene con ellos —se entiende, por tanto, que también influencia— y su deseo de españolizar el Madrid.

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Pero resulta que la Liga Profesional de Fútbol obliga a todos los clubes a tener dos extranjeros. Y Camacho se va para el Mundial y los fichajes aún no están cerrados. El de Denilson, casi, pero es el que menos preocupa, porque si no sale se sube a alguien de la cantera. El problema está en que las negociaciones con Effenberg y Ballack continúan abiertas. Uno de los dos dirá que sí, pero ¿y si dicen que no? Problemón, pues se trata de encontrar a quien vaya a ser el director de juego. ¿Se imaginan a Camacho en pleno Mundial colgado del móvil y viendo jugadores rivales para resolver el fichaje clave del Madrid?

Cambien los nombres de Camacho por Imbroda, de Del Bosque por Scariolo, de Raúl por Raúl López, de Nadal por Reyes, de Joaquín por Mumbrú, de Denilson por Alston, los de Effenberg y Ballack por los de un base, que no se sabe si será veterano o joven, y el ejemplo del fútbol por el del baloncesto —con lo cual, por cierto, el Athletic no podría jugar la Liga— y se encontrarán con la realidad en la que se mueve este deporte. Esta situación sería inconcebible en el fútbol. En el baloncesto, en cambio, parece valer todo. Es lo que desconcierta y desarraiga a la potencial afición.

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