Espionaje a Imbroda
El Correo de Andalucía publicó ayer que el Caja San Fernando contrató a un detective para que siguiera al ahora seleccionador


Por qué y a quién le interesa que el asunto salga a la luz precisamente ahora? Esto es un montaje, una locura y un delirio: hasta mi familia venía recibiendo anónimos a cuenta de esto". A Javier Imbroda Ortiz, a caballo entre la presentación madridista de Álex Mumbrú y la reaparición de Pau Gasol en el equipo nacional, le atropelló ayer un tren expreso cargado de informes detectivescos del Caja San Fernando.
Según publicaba en su edición de ayer El Correo de Andalucía de Sevilla, el anterior consejo directivo del Club de Baloncesto Sevilla-Caja San Fernando mandó espiar a Imbroda y a algunos de sus amigos: el político socialista Miguel Ángel Pino, fundador del club, y el masajista Hipólito Gallardo, luego despedido, para amunicionarse ante la eventual liquidación del hoy seleccionador nacional y responsable técnico madridista.
Los consejos del club sevillano, totalmente politizado, y de la Caja San Fernando, presididos respectivamente por José Antonio Parra y Juan Manuel López Benjumea, contrataron en el invierno de 2000 al detective Corpas para esos informes sobre Javier Imbroda y su entorno: las partidas de pago al detective oscilan entre 100.000 y 150.000 euros, según quedó reflejado en los disquetes del club, sometidos a auditoría e investigación judicial por un sumario de presunto espionaje político.
Seguimiento férreo
El detective daban cuenta al club de las reuniones y conversaciones que mantenían Imbroda, Pino y Gallardo, y los lugares que visitaban: en aquella época, el invierno y la primavera 2000-01, Pino parecía una peligrosa alternativa para la estructura del Caja de Benjumea y Parra. Imbroda fue cesado y ahora es socio de Pino en negocios inmobiliarios.
El actual presidente de la Caja San Fernando, Alfredo Pérez Cano, ha advertido en diversos círculos sobre su idea de liquidar el club de baloncesto a un plazo corto-medio, porque "estrangula bastantes inversiones sin sentido claro".
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Hipólito Gallardo ganó clamorosamente el juicio por su despido (aunque no ha sido indemnizado con los 150.000 euros de la sentencia, ni readmitido, pese al mandato judicial en este sentido), tras feroces errores de los detectives, que incluían la descripción de su esposa como "alta y rubia", cuando en realidad se trata de una morena de talla media.
Juan Manuel Tejada, de Comisiones Obreras, actual consejero del Caja, pertenecía a esa estructura que ordenó los informes y testificó contra Gallardo, a quien planteó una querella por sus declaraciones en un programa de Radio Sevilla, emisora que también recibió un recado de Tejada: éste sigue en el club. "Me siento ultrajado. Esto corrobora que esa gente, que está impune, ha hecho lo que ha querido con muchas personas. Espero que la cosa no quede así y paguen", dice Imbroda.