Pistolas cargadas
Veo a Luis Figo muy metido en su papel. En el partido contra el Gak dejó pistas notables, suficientes para esperar lo mejor del portugués esta temporada. No tiene dolor en el tobillo, se le aprecia ligereza y mucho interés por recuperar su dribling. Es decir, ha vuelto con las pistolas cargadas, convencido de que los malos tiempos han pasado. Incluso el fracaso de Portugal en el Mundial parece que no le ha hecho excesiva mella, a pesar de que tenía una ilusión tremenda de lucirse en Corea. El madridismo debe darle un voto de confianza y todos aquellos que algún día fuimos escépticos sobre su capacidad para recuperar el máximo rendimiento, hemos de abrir una puerta a la esperanza.
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Las declaraciones reflexivas y ambiciosas de Figo a Oscar Ribot son refrescantes. Animan a pensar que el carrilero derecho va a dar muchas tardes de gloria. Quiere ganarlo todo, quiere que sus compañeros alcancen la gloria ("Raúl debe ser Balón de Oro") y piensa como un madridista de toda la vida ("escribimos capítulos para ser los mejores del siglo XXI"). Hay palabras que son auténticos retos, contrastables a muy corto plazo, pues el calendario oficial está a la vuelta de la esquina.
La Supercopa de Europa y la Intercontinental son dos espinas clavadas en el currículum madridista de Figo. Perdió contra Galatasary y Boca Juniors. Ahora dice que va a por ellas con todas las ganas del mundo. Y es que aterrizó en el Madrid para ganar títulos y ya los está coleccionando: Liga, Copa de Europa y Supercopa de España. Figo está muy vivo y el Madrid ha de celebrarlo por todo lo alto. Ojalá que mantenga esta actitud toda la temporada.