Plaza: "Era consciente de que con aquel oro hacía historia"
David Plaza, en la prueba de 20 kilómetros marcha, se convertía en el primer atleta español en proclamarse campeón olímpico. Ahora es profesor de educación física.
Hoy hace diez años se convirtió en el primer campeón olímpico del atletismo español. ¿Qué sintió?
Fui consciente de que hacía historia, porque era el primer oro para mi deporte y lo conseguía en mi ciudad. Fue una satisfacción inmensa.
¿Cómo recuerda aquel día?
Fui a la competición desde el CAR de Sant Cugat, porque no empecé a residir en la Villa Olímpica hasta después de competir, y lo que recuerdo es que me había olvidado en casa un escarabajo verde egipcio, que es mi amuleto desde que me lo regaló mi tía. Fue ella a recogerlo, me lo dio y competí con él metido en el bolsillo del pantalón. Y me dio suerte.
¿Qué pasó durante la competición?
Fue una carrera rápida y me acuerdo de algunos momentos claves. Por ejemplo, cuando se quedó el italiano Maurizio Damilano, que era el favorito. O cuando me destaqué en cabeza, dejando atrás a Valentí Massana. Yo lo pasé muy mal en la ascensión a Montjuïc. Iba a cumplir uno de mis sueños, pero sufrí bastante.
A Massana le faltaban pocos metros para llegar al estadio, justo por detrás de usted, cuando fue descalificado.
Fue triste. A Valentí le considero un amigo, aunque deportivamente nuestra rivalidad haya sido fuerte. De todas formas tuvo la ocasión de resarcirse, porque al año siguiente fue campeón del mundo.
Dio la vuelta a la pista con la bandera española y la catalana anudadas.
Yo me siento catalán y español. Me ofrecieron las dos y las anudé. Me apetecía hacerlo.
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¿Cómo celebró la victoria?
Esa noche no lo hice. Me limité a cenar una pizza. Al día siguiente, en la Villa, y después de recibir la medalla, lo festejamos yendo a bailar a sitios de moda en Barcelona. Tuve una doble felicidad, como si el sueño de ser campeón olímpico se hubiera hecho realidad dos veces, porque la competición terminó muy tarde y la medalla se entregó al día siguiente. Recuerdo que me la dio Carlos Ferrer Salat, el presidente del COE en aquellos momentos.
