Armstrong es grande, palabra de Rogge
Cuarto Tour para Armstrong. Un ciclista que despierta pasiones. A favor y en contra. Lleva camino de ser tan grande como Merckx, Anquetil, Hinault e Indurain, pero es discutido. Que si ya no es tan superior como antes, que si se ayuda del tratamiento médico a que es sometido por el cáncer que superó... Este tema, para mí, está zanjado, sobre todo después de que Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, le pusiera como "ejemplo maravilloso". Rogge se ha convertido en azote del doping y ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de denunciar a los tramposos.
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Rogge sabe que el deporte está lleno de trampas y de requiebros jurídicos a los que se agarran quienes dan positivo. Por eso hizo un juicio sumarísimo a Muehlegg en Salt Lake City. Está dispuesto a no dejar pasar ni una. Si tuviera la más mínima duda de que Armstrong se dopa, no le pondría como ejemplo. Rogge sabe lo que dice porque, además de ser médico, dispone de información privilegiada. Su mano derecha es Verbruggen, presidente de la Unión Ciclista Internacional, quien conoce los niveles que da Armstrong en los controles. Si mostraran algo sospechoso, Rogge no le hubiera elogiado.
Y quienes quieran discutir a Armstrong porque ya no es tan fuerte como antes, pues démosles la razón. El año pasado sacó a Beloki 9:05; este año, 7:17. Analizando las etapas de montaña, Armstrong superó a Beloki en el Tour de 2001 por las siguientes diferencias: 2:39 en el Alpe d´Huez, 1:39 en Luz Ardiden, 1:35 en la cronoescalada, 1:01 en Aux les Thermes y 1:00 en Saint Lary. Este año: 1:45 en el Mont Ventoux, 1:04 en Plateau de Beille, 37 segundos en La Plagne, 7 en La Mongie y ninguno en Dos Alpes. Es decir, de sacar 7:54 en la montaña ha pasado a sacar 3.33. El año que viene saldremos de dudas.
