Entrevista Manuel Fonseca

"Desde los Juegos no me da miedo nada"

Fue Director Deportivo de Barcelona 92, pasó por el Consejo Superior de Deportes, por el Comité Olímpico Español, y no duda en asegurar que mañana mismo "lo repetiría de nuevo".

"Desde los Juegos no me da miedo nada"
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

Dos días de competición y dos medallas. ¿Eso sonaba ya a éxito?

Mi tarea como Director Deportivo no era la de preparar los equipos para conseguir medallas, aunque el éxito de lograr los 22 metales contribuyó a que la sensación de ser unos magníficos Juegos fuera aún mejor. De no haber conseguido ese número de medallas, y aunque hubiesen estado perfectamente organizados, se nos hubiera quedado un cierto sentimiento de frustración.

A una ceremonia inaugural de lujo le siguieron esas dos medallas. ¿Vio las pruebas?

La medalla de José Manuel Moreno, la primera y, además, de oro, nos animó mucho; no digo nada después con la de Martín López Zubero. Yo estaba en el Centro Principal de Operaciones (CPO), muy alerta y preparado por si ocurría algún problema.

Esa fue su segunda casa.

Yo diría que la primera. Estaba delante de casi treinta monitores a la expectativa. Durante un mes, de día y de noche, el CPO estuvo funcionando y yo no pude salir, para ver algo en directo de los Juegos, hasta el miércoles de la segunda semana.

¿Se sentía al frente de un permanente gabinete de crisis?

Apenas hubo complicaciones. Todo iba saliendo rodado... aunque sí, al segundo día tuvimos que hacer frente a un problema que pudo haber acabado en caos, el del transporte: contratamos 600 autobuses de toda España. A los conductores se les entregaba cada día una ruta y resulta que los conductores se perdían porque no conocían Barcelona. En 24 horas lo arreglamos: pusimos guardias urbanos jubilados de copilotos.

Algún problema habría...

Más que problemas, problemillas. Como la premiación del hockey, en la que no se presentó ningún miembro del Comité Olímpico Internacional. Y si hubo otros problemas, más bien fueron anécdotas, como el de un país africano que no pudo presentar a sus cinco boxeadores porque estaban fuera del peso de tanto como habían engordado comiendo en la Villa Olímpica.

Los Juegos estuvieron a punto de clausurarse antes de que acabase la competición oficial.

No fue así, aunque por poco. La última prueba era el maratón y nos encontramos con que había participantes de cuatro horas. Pactamos con Nebiolo, presidente de la Federación Internacional de Atletismo, que llegaran a la pista de calentamiento, al lado de Montjuïc, porque necesitábamos el estadio para la ceremonia de clausura. Afortunadamente, el último llegó antes de que se apagara la llama.

Al final, todos estuvieron de acuerdo: matrícula de honor para los organizadores de aquellos Juegos. Fue un balance, general, unánime.

Al llegar a Barcelona las federaciones internacionales nos miraban por encima del hombro. Pero nos ganamos su respeto muy pronto porque todos los dirigentes comprobaron que allí había un trabajo serio y concienzudo. Por ejemplo, cuatro años después, en los Juegos de Atlanta, algunos presidentes, como el de natación, nos repetían cada vez que se cruzaban con nosotros: "Barcelona, los mejores".

Por si no tuvo bastante con aquella experiencia ahora es el director de la candidatura de Jaca 2010 y trabaja para Atenas 2004. ¿Es masoquista y no descansa nunca?

Jaca es la segunda fase de mi vida olímpica; una nueva experiencia en un proyecto muy bonito de unos Juegos Olímpicos de Invierno en el Pirineo Aragonés, y que va a resultar muy difícil porque tenemos que luchar con grandes ciudades, como Vancouver, Salzburgo o Berna y otras cinco candidatas más.

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¿No nos dirá a estas alturas que ahora le entra el miedo?

A mí, personalmente, después de lo que luchamos en Barcelona 92 ya no me da miedo nada. Aún así, no queda más remedio que ser muy realistas, y como se diría en términos futbolísticos, lo que importa es el partido del próximo domingo. Ganar ese partido es superar el corte el próximo 28 y 29 de agosto en Lausana, donde se decidirá qué ciudades acceden a la siguiente fase.

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